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Causa nacional

Voluntarios de Malvinas: la historia poco conocida de quienes pidieron ir a la guerra por patriotismo

Durante el conflicto bélico de 1982, miles de argentinos se anotaron para colaborar en la guerra que se estaba desarrollando en el Atlántico Sur. A continuación, dos testimonios de ciudadanos que se alistaron para concurrir.

Por Guillermo Alamino

Una de las facetas poco contadas de la Guerra de Malvinas es la historia de civiles que se anotaron voluntariamente para participar en el conflicto bélico de 1982. Son experiencias que marcan el sentimiento patriótico que despertó la gesta en el Atlántico Sur y el espíritu de solidaridad en una situación extrema.

Durante el conflicto, muchos ciudadanos se inscribieron en la Armada Argentina para colaborar en las islas y ser parte de la gesta que se estaba llevando a cabo en el sur. Es el caso del historiador Miguel Montaño, hermano del héroe Agustín Hugo Montaño, quien se anotó como voluntario en la Plaza San Martín de la ciudad de Córdoba. En ese momento, era estudiante en "La Docta" de la carrera de mecánica dental y quería acompañar a Agustín en Malvinas. "A fines de abril le conté al dueño de la pensión donde vivía que mi hermano estaba en las islas. Un día me dice: 'Miguel, están anotando voluntarios para las Malvinas'. '¿A dónde?', le pregunto. 'Ahí enfrente de la plaza —me dice—, en la Plaza San Martín'", recordó.

"Fui a dar vueltas y miraba. Recuerdo que había una mesa con dos o tres militares uniformados, incluso estaban con armas. No había colas largas, pero siempre había cinco, seis o siete personas. Se iban y después llegaban otras; se iban sumando como podían cuando pasaban o cuando salían de trabajar, tal vez como yo", continuó.

La esperanza de Montaño era llegar hasta las Islas Malvinas, encontrarse con su hermano y combatir en conjunto en la perla austral, algo que lamentablemente no ocurrió. "Yo era soltero; no tenía hijos ni novia porque había llegado allá hacía un par de meses nada más. Mi hermano, en cambio, era casado y tenía hijos; él se había casado en Santa Fe porque lo habían derivado allá desde la Fuerza Aérea", contó.

"Yo quería defender a la patria y buscar a mi hermano. Si consigo que me lleven a la Fuerza Aérea, lo busco allá en las islas; pregunto por él, me sumo y lucho a su lado", siguió.

voluntarios
Miles de personas se anotaron para ser parte de la guerra.

Miles de personas se anotaron para ser parte de la guerra.

Para Montaño, en ese momento la juventud tenía un compromiso muy serio con los símbolos patrios, como el himno, la bandera o el escudo. "Existía una formación basada en el respeto y la idea de hacer patria incluso en los pequeños actos cotidianos. Se hablaba con naturalidad de 'dar la vida por la patria' si era necesario".

Otro voluntario que dio su testimonio es el artesano Eduardo Sánchez, quien se inscribió en las oficinas de la Armada Argentina en la ciudad de San Juan en 1982. En aquella época tenía 25 años y se acercó a la institución militar junto a un amigo para alistarse. "Estábamos muy preocupados por lo que pasaba y por el dolor de saber que había compatriotas sufriendo en el sur mientras nosotros estábamos acá", señaló.

Cuando se acercaron al lugar, les preguntaron si estaban seguros de anotarse y ellos confirmaron su decisión. Sin embargo, desde la entidad fueron inscriptos para vivir en Malvinas en caso de alcanzarse la recuperación definitiva del suelo argentino. "Era una decisión consciente y vos sabías que te tenías que bancar lo que viniera. Uno lo ve más por el lado humano y como una camaradería entre compatriotas", añadió.

Para Sánchez, a pesar de la gravedad de la situación, el haberse anotado representa un motivo de orgullo personal que conserva hasta el día de hoy. Señaló que tanto él como sus amigos hablaban de política y tenían una idea de patria y de respeto por la nación muy arraigada. Si bien ninguno de los dos fue llamado para participar, su testimonio es una huella de la unión nacional y el compromiso que generó la causa Malvinas.

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Al alistarse, la gente asumía el compromiso de ponerse al servicio del país.

Al alistarse, la gente asumía el compromiso de ponerse al servicio del país.

Voluntarios en toda Latinoamérica

De acuerdo a la investigación "Voluntarios argentinos y extranjeros durante la Guerra de Malvinas: estadísticas y motivaciones", publicada por la Universidad Nacional de La Plata, se registró un total de 11.675 voluntarios (sumando argentinos y extranjeros residentes) que manifestaron su intención de participar. De este grupo, la gran mayoría fueron hombres (10.210), aunque hubo una participación significativa de 1.465 mujeres.

Según el relevamiento realizado acorde a los registros de las Fuerzas Armadas, la mayor cantidad de ofrecimientos provino de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, aunque hubo voluntarios en casi todas las provincias, como Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Neuquén. El rango etario fue sumamente amplio, abarcando desde niños de 10 años hasta adultos de 80, con un promedio de edad de 43 años, según la investigación mencionada.

También se inscribieron extranjeros con la intención de colaborar con el Ejército argentino. El documento señala que, en el registro de las sedes diplomáticas y consulares de Argentina dentro del continente americano, se destacan: Bolivia con 871 voluntarios, Brasil con 214, Perú con 119, Paraguay con 40, Estados Unidos con 50 y Cuba con 28, entre otros. Las motivaciones fueron diversas: desde vínculos afectivos y lazos de camaradería, hasta la visión del conflicto como una lucha contra el colonialismo y el imperialismo de las potencias hegemónicas.

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