La comunidad médica de San Juan despidió en las últimas horas al doctor Carlos González Meyniel, histórico pediatra que falleció a los 93 años. Su partida marca el cierre de una etapa en la historia de la salud provincial: ejerció la medicina durante 63 años, hasta que la pandemia lo obligó, por primera vez, a alejarse de su consultorio.
Nacido en una familia trabajadora, González Meyniel siempre supo que quería llegar a la universidad. Mientras cursaba la secundaria en el Colegio Nacional Monseñor Pablo Cabrera, también estudiaba Contador Mercantil por las noches en la Escuela Obreros del Porvenir. Antes de comenzar Medicina, trabajó en la Bodega Santiago Graffigna y luego en el Registro Civil, donde logró ahorrar para trasladarse a Córdoba.
En esa ciudad no solo cumplió su sueño de formarse como médico, también conoció al amor de su vida: Irma Amalia Iaiza, hija de inmigrantes italianos, con quien formó una familia. Tuvieron tres hijos: Ernesto Rubén (contador), Carlos Orlando (comerciante y político) y Enzo Marcelo, que siguió sus pasos en la medicina, especializándose en Cardiología.
Sus restos fueron velados en el Cementerio de la Capital, donde familiares, amigos, colegas y ex pacientes se acercaron para rendirle homenaje. Sus restos fueron velados en el Cementerio de la Capital, donde familiares, amigos, colegas y ex pacientes se acercaron para rendirle homenaje.
González Meyniel regresó a San Juan tras ser convocado por el entonces gobernador Américo García, quien lo vinculó con el doctor Martínez Colombres para sumarse al naciente Departamento de Pediatría. Sus primeros pasos fueron en Ullum y Media Agua, pero más tarde dirigiría el Centro de Adiestramiento Rawson —conocido como “la rotonda”— hasta su jubilación, cuando decidió dedicarse por completo a su consultorio particular.
Ese consultorio, ubicado en Cortínez 572 este, era más que un lugar de trabajo: funcionaba en su casa paterna, frente al Club Urquiza, institución con la que mantuvo un vínculo entrañable desde su niñez. Jugó al básquet allí entre los 10 y los 18 años, y durante décadas atendió a jugadores de todas las divisiones. Muchos pacientes llegaban sin recursos y se iban no solo con un diagnóstico, sino también con los medicamentos que él les proporcionaba gratuitamente.
La pandemia de COVID-19 fue el único motivo que lo obligó a suspender la atención médica. El 20 de marzo de 2020, por decisión de sus hijos, se retiró del consultorio para cumplir con el aislamiento, según informó a El Nuevo Diario.