En enero cumplen 15 años los hermanos Zavala Laciar, los cuatro adolescentes son hijos de una de las dos mamás sanjuaninas que tienen la extraña fortuna de criar cuatrillizos en la actualidad. Álvaro, Juan Pablo, Amparo y Camila son los "cuatris", hijos de Ruben Zavala y Judith Laciar, una mujer que pasó de la tristeza por no poder quedar embrazada, al shock de enterarse que estaba gestando cuatro bebés. Shock porque la probabilidad de tener cuatrillizos es de 1 cada 1 millón de embarazos.
"Ya llevaba cuatro años de casada y no me quedaba embarazada. Fuimos con el papá de los chicos a la doctora Andrea Rizzo, nos pidió unos análisis y me tuvieron que estimular la ovulación. A los dos meses me quedé embarazada", recordó Judith en una charla con Tiempo de San Juan.
Judith no fue muy confiada a la ecografía de las siete semanas porque su hermana había tenido dos embarazos ectópicos y ella no se quería ilusionar, por eso, decidió acudir sola a la cita con el médico.
"Me pusieron en la camilla y primero se vieron dos y yo me puse contenta. Mi idea era tener dos hijos porque ya tenía 34 y pensaba tener otro a los 35 pero, el ecógrafo se empezó a poner nervioso, la llamó a la doctora y ya eran tres. Antes de que entrara la médica ya habíamos contado cuatro, eran como un racimo de uvas. Yo le quería desenchufar la máquina al ecógrafo porque tenía miedo de que aparecieran más", relató Judith que ese día vivió un drama, muy alejado del humor con el que recuerda ahora ese momento.
El estado inicial, reconoció, fue "el shock". De hecho, con su marido estuvieron un largo tiempo sin hablarse después de conocer la noticia porque los dos habían quedado impactados y no sabían cómo iban a hacer para cuidar y mantener a cuatro bebés.
"Después de 15 días de silencio empezamos a organizarnos cómo íbamos a hacer con cuatro. Él estaba preocupado por la parte económica y yo porque no iba a poder dormir". "Después de 15 días de silencio empezamos a organizarnos cómo íbamos a hacer con cuatro. Él estaba preocupado por la parte económica y yo porque no iba a poder dormir".
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En la ecografía de los 2 meses y medio los cuatrillizos ya se movían un montón y eran los bebés A, B, C y D. "Tuve un embarazo increíble, trabajé hasta el último día", contó Judith.
Mediante una cesárea programada en el Cimyn, un14 de enero nacieron Amparo, Camila, Juan Pablo y Álvaro. Ninguno llegaba a los 2 kilos y pasaron un mes y medio en neonatología. "Le pedía a Dios que no me llevara a ninguno", reveló Judith.
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Cuando nacieron eran parecidos pero la mamá dice que ella no necesitó cintitas, ni ropa distinta para identificarlos, los miraba y ya sabía cuál era cuál. Ahora, los cuatris tienen personalidades muy diferenciadas. "Amparo que es la que nació primero tiene una personalidad de líder, ella maneja la manada. Camila es más sencilla, más tranquila, escucha y se deja llevar. Lo único que quiere para los 15 es que la deje ponerse un piercing que, por supuesto, no la voy a dejar. Álvaro es el más sensible, dibuja como los dioses y Juan Pablo es el más gracioso, tiene mucha rapidez para contestar", los describió Judith.
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Atrás quedaron esos días en los que la mamá de los cuatris solo podía dormirse a las 8 am cuando llegaba la niñera y tomaba la posta. Hoy, disfruta de la adolescencia de los chicos aunque reconoce que ya no son tan demandantes y que, como cualquier adolescente, "no dan mucha bola" a los padres. Hoy, Judith planea una fiesta de 15 para los cuatro que será todo un desafío. Sobre todo porque, mientras Amparo quiere una fiesta a puro brillo y glamour, Camila solo quiere su piercing y los varones dicen que a ellos les da lo mismo y "van por el pancho y la coca".
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