La Dra. Laura Beatriz Godoy y el Dr. Sebastián Correa-Otto en la Antártida.
La Antártida es uno de los suelos más inexplorados por los habitantes de la Tierra y contiene innumerables misterios por resolver. Argentina es el país con mayor tiempo de permanencia en el continente blanco y cada expedición representa una forma de hacer patria. Laura Godoy es una geóloga de la Universidad Nacional de San Juan que tuvo la oportunidad de realizar una investigación en los glaciares de la Antártida en el marco de la Campaña Antártica de Verano 2025-2026, organizada por la Dirección Nacional del Antártico. La profesional contó su experiencia en primera persona, la cual marcó un antes y un después en su trayectoria y representó un sueño cumplido. La adaptación a un clima hostil, los horarios rígidos, la cooperación científica, la presencia de las Malvinas y las dificultades en las comunicaciones fueron algunas de sus inolvidables vivencias.
Godoy contó a Tiempo de San Juan que todo comenzó cuando ella y el Dr. Sebastián Correa-Otto les mostraron a científicos del Instituto Antártico cómo realizaban sus estudios sobre glaciares, ya que ellos utilizan un método denominado sísmica pasiva para medir su espesor. A la gente de la entidad nacional le gustó la idea y los invitaron a realizar indagaciones en el continente blanco. "Nos preguntaron si nos animábamos a ir. Nos dijeron: 'Vengan a probarlo a la Antártida'. Y sí, ¡claro que nos animamos!", dijo Laura.
Antes de iniciar su recorrido, tuvo que realizarse exhaustivos chequeos médicos para verificar su estado de salud debido a las temperaturas extremas que enfrentaría. Una vez resueltos estos trámites, emprendió su camino a hacia la ciudad de Río Gallegos junto a Otto, donde los esperaba un avión Hércules con expertos de otras jurisdicciones para partir hacia la Antártida. "A las siete de la mañana nos avisaron que a las nueve salíamos. Esos nervios previos de 'voy o no voy' son intensos; te hacen vivir la experiencia de otra manera. Salimos de Río Gallegos en el Hércules y, cuando empezamos a ver los témpanos en el mar por las ventanas, supimos que estábamos cerca de aterrizar en Marambio", contó la geóloga.
"Fue toda una experiencia subir al Hércules; algo único. Se te mezclan muchas sensaciones, sobre todo porque viajamos justo en el avión '64', el mismo que voló a Malvinas. Estar sentado ahí es fuerte... es una mezcla de asombro y emoción", siguió.
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Los científicos de la Universidad Nacional de San Juan a punto de subir a un avión Hércules.
Al acercarse, ya podía ver el enorme manto blanco con sus glaciares y su gran magnitud. "Aunque esperábamos mucho frío, el día que llegamos estaba despejado y hacía calor. Al haber sol y nada de viento, se sentía una temperatura agradable; fue eso lo que hizo que nuestra llegada fuera un día único". Los días no fueron tan fáciles para la científica. Tuvo que acomodarse a una rutina rígida y muy ordenada en cuanto a horarios, ya que la vida en la zona antártica está condicionada por un clima inhóspito. "De repente te encontrás con que se manejan mucho con horarios militares. Ellos te coordinan todo: caminás por acá, no se puede salir hasta tal hora, no se puede andar por ciertos lugares y, si te vas más lejos, tenés que pedir permiso. Tenés horarios de comida y de baño. Al principio tuvimos gimnasio, pero después se canceló porque éramos mucha gente", expresó Godoy.
Sus tareas fueron realizadas en la Isla Vega, donde el equipo de investigación acampó y pasaron noches bajo el frío polar. Cerca tenían un refugio similar a un contenedor, en el que había una cocina y una mesita. En ese momento debieron atender a las reglas del lugar y, de los quince días que estuvieron, solamente tres pudieron recorrer el cuerpo de hielo. De este modo, Godoy vivió circunstancias bastante peligrosas por el terreno y las condiciones propias del sitio. "Esos tres días los aprovechamos al máximo, desde la mañana hasta la tarde, sin parar ni para comer. Fueron los únicos momentos de buen clima que tuvimos en toda la estadía… En una jornada nos tocó una tormenta muy grande. Normalmente tardábamos dos horas en bajar del glaciar, pero ese día nos llevó como tres o cuatro porque no pudimos volver por el mismo camino. Se habían generado chorrillos nuevos (pequeños arroyos en el hielo) y había que saltarlos; no podés meterte porque tienen mucha correntada, el hielo está flojo y te pueden arrastrar hasta las grietas", comentó la experta. Solamente se comunicaban entre diferentes campamentos por radio y, a veces, tenían la posibilidad de utilizar un servicio de internet satelital.
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"Hacer ciencia, es hacer patria". Para Godoy, la construcción de conocimiento es una forma de ejercer soberanía.
La incursión del grupo que fue a la Antártida no solo es parte de una labor científica, sino también un ejercicio de soberanía. Para Godoy, la soberanía no solo se practica desde lo político y militar, sino también a través del conocimiento. "Nuestro país ocupa ese territorio con conocimiento: la gran mayoría de los científicos que allí trabajan se han formado en universidades públicas. Contamos con antropólogos, geógrafos, técnicos, biólogos y arquitectos; una diversidad de profesionales que hace ciencia en el lugar. Esto pone de manifiesto, además, la enorme importancia del trabajo de campo en el territorio”, dijo.
"Coincidíamos con unos chicos de Mendoza en una misma observación: casi la totalidad de los proyectos son de Buenos Aires y La Plata. Que nos hayan invitado a nosotros, siendo del interior, es llamativo; éramos de los pocos que no pertenecíamos a esos centros. Es muy marcado el monopolio que tienen desde allá", añadió la científica.
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Godoy en la Base Marambio.
En tanto, los trabajos concretados requirieron de la intervención de personas con saberes diversos y provenientes de distintas disciplinas, valorando la construcción científica a partir de la noción de comunidad. A su vez, subrayó la importancia de la cooperación científica internacional. "Una de las mayores enseñanzas fue la convivencia; el hecho de compartir la habitación con personas que no pertenecían a mi rama, como técnicos o electricistas, me permitió aprender a convivir en un entorno diverso. Esa cooperación humana se refleja también a nivel institucional bajo el Tratado Antártico, donde existe una fuerte colaboración científica internacional. En ese contexto, más allá de las disciplinas o nacionalidades, la ciencia logra unirnos a todos".
La expedición del grupo de investigación hacia la Antártida no solo conforma un hito personal, sino también un logro de la Universidad Nacional de San Juan y una forma de hacer patria. Godoy se embarcó en uno de los terrenos más hostiles del mundo, venciendo sus miedos y obteniendo, junto al equipo completo, un aprendizaje que ahora transmitirán al resto de la comunidad.