El presidente Javier Milei celebró este lunes la cifra de inflación de junio, que según informó el INDEC fue del 1,6%, consolidando así el segundo mes consecutivo con una suba de precios menor al 2%. A través de su cuenta en X (ex Twitter), el mandatario expresó: “Lo festejan los argentinos de bien y lo llora toda mandrilandia. Fin”, en un mensaje que generó inmediata repercusión política y social.
El posteo fue acompañado por una imagen en la que se lo ve junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y al resto del equipo económico, en un gesto de respaldo tras la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC). “Vamos, Toto”, escribió Milei, en referencia al titular del Palacio de Hacienda.
La publicación también fue replicada por funcionarios y dirigentes oficialistas. El vocero presidencial, Manuel Adorni, subrayó: “Este es el resultado de una economía manejada por economistas”. Mientras tanto, Gabriel Bornoroni, jefe del bloque de La Libertad Avanza en Diputados, afirmó: “Javier Milei mantiene la inflación bajo control. El país sigue en el rumbo correcto. VLLC”.
La cifra y su contexto
Con el dato de junio, la inflación acumulada en el primer semestre del año se ubicó en 15,1%, lo que representa un fuerte descenso respecto al ritmo mensual de aumentos que se venía registrando a fines de 2023 e inicios de 2024. El Gobierno considera este logro como uno de los pilares de su gestión y un mensaje clave para los mercados, los organismos internacionales y la ciudadanía.
Luis Caputo no se mostró eufórico, pero sí compartió en redes sociales un análisis técnico en el que detalló el comportamiento de los precios. Explicó que la inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— fue la más baja desde mayo de 2020. Y agregó: “Si se excluye el efecto particular sobre el IPC en los primeros meses de la pandemia, se trató del menor registro desde enero de 2018. Los bienes registraron una variación de 0,8% mensual, la menor desde que comenzó la actual serie, en enero de 2017”.
Desde el entorno presidencial sostienen que estos números son prueba del “éxito del ancla fiscal” y del “orden macroeconómico” que impulsa el Gobierno desde diciembre pasado, con un fuerte ajuste en el gasto público y políticas contractivas que, si bien impactaron en la actividad, lograron frenar la escalada inflacionaria.
Sin embargo, analistas advierten que la caída de la inflación también está asociada a la fuerte recesión, la baja del consumo y la estabilidad cambiaria mantenida por un estricto control del mercado. En este sentido, aún persisten dudas sobre la sostenibilidad del esquema en el mediano plazo y sobre el impacto social de las medidas aplicadas.