La Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia tiene bajo su órbita un total de 16 residencias, entre ellas el Centro Nazario Benavidez, que aloja a menores que se encuentran en conflicto con la ley. Estos espacios albergan a niños, niñas y adolescentes sanjuaninos que por distintos motivos son sacados del seno familiar como última instancia.
En diálogo con Tiempo de San Juan, Raquel Trincado, titular de la Dirección, aseguró que actualmente en las residencias se encuentran alojados alrededor de 190 niños, niñas y adolescentes. “Tenemos chicos que tienen desde días de nacidos hasta los 18 años, cuando legalmente son mayores de edad. Desde que asumimos en la gestión, se han ingresado alrededor de 50 niños”, precisó.
Y continuó: “Es un trabajo complejo, de mucha sensibilidad para nosotros, porque la verdad que nos encontramos con un tejido social muy vulnerado, con situaciones complejas. Registramos en lo que llevamos del año muchos ingresos a residencia por medidas excepcionales frente a la vulneración evidente de todo tipo de derechos. Hay casos extremos, de negligencia extrema que nos llevan a tomar la medida excepcional que es llevarlos a las residencias”.
Acompañada de la secretaría Técnica Social, Verónica Orozco, Trincado explicó que no todos los casos en los que interviene la Dirección concluye con el traslado de los menores a alguna de las residencias ubicadas en toda la provincia, sino que corresponde a un proceso donde la última instancia es el traslado, pero previamente se trabaja arduamente en la revinculación del menor con su familia, sean padres como tíos o abuelos.
Al detectar un caso de vulnerabilidad, sea por el motivo que sea, lo primero que hacen los integrantes de los equipos de abordaje de la Dirección es trabajar el fortalecimiento familiar. Se analizan las diversas opciones priorizando el entorno familiar, siempre y cuando el mismo ofrezca refugio, resguardo, seguridad y se asegure el bienestar e integridad del menor. Si los padres no pueden ofrecer eso, se buscan otros miembros de la familia. Si no se logra, recién ahí se toma la decisión de ingresarlo a una residencia, siempre de manera provisoria, mientras se continúa trabajando en la revinculación.
“La mayoría de los procesos de revinculación son exitosos. Estamos hablando de un proceso de revinculación donde se supervisa, donde se tiene en claro que los padres o familiares se pueden hacer cargo del niño, niña o adolescente. Hay situaciones particulares donde pasa que los adolescentes no pueden llegar a no adaptarse o comienzan a tener problemas y reingresan. Por eso el seguimiento es fundamental”, describe Orozco.
Si bien las funcionarias reconocieron que es llamativa la cantidad de ingresos que han registrado en lo que va de la gestión, aseguraron que uno de los pilares fundamentales a continuar desarrollando son los trabajos de prevención, que implican llegar a la comunidad y poner en conocimiento los derechos de niños, niñas y adolescentes, las políticas de Estado destinadas a estos grupos, las situaciones consideradas vulnerables como las ayudas que pueden encontrar en el organismo.
“Las tareas de prevención para que se tome consciencia sobre la vulneración de los derechos de los niños es fundamental, por eso seguiremos trabajando en eso, como también con la concientización”, finalizó la directora de Niñez, Adolescencia y Familia, Raquel Trincado.