La decisión unilateral del presidente Sebastián Piñera de renunciar al crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para construir el túnel de Agua Negra, con el que San Juan sueña hace décadas, no sólo causa intranquilidad y molestia en Argentina sino que también provocó un remezón político en Coquimbo, con fuertes reacciones contra el gobierno central.
Así lo plasmó el diario regional chileno El Día, que publicó que desde que el embajador argentino Rafael Bielsa confirmó la decisión de Chile, sólo críticas han llovido a la decisión del gobierno central por parte de diversos actores regionales. Según la publicación del matutino coquimbano, lo ven como un tremendo retroceso no sólo para la concreción de la megaobra, sino además porque inevitablemente, terminará dañando las relaciones de amistad y confianza con la República Argentina, y de paso, se perjudica a la región por una decisión centralista.
Una de las voces críticas que se escuchó es la de la presidenta del Consejo Regional, Adriana Peñafiel, quien señaló que si bien aún no cuentan con una información oficial por parte del gobierno, esta decisión “nos parece que afecta de una manera gravitante en lo que es una aspiración muy sentida de la comunidad regional como es la construcción del túnel de Agua Negra”. Por su gravedad, Peñafiel aseguró que este tema deberá ser analizado al interior del consejo durante la próxima semana, con el fin de “tomar acciones y ver las gestiones que tendremos que hacer ante las autoridades centrales con la finalidad de que se nos informe, y al mismo tiempo, presentar el sentir de la comunidad regional”, afirmó.
Por su parte, desde el mundo parlamentario de la zona también hubo reacciones. El diputado Matías Walker apuntó sus dardos directamente al Presidente Sebastián Piñera, afirmando que éste, “le ha hecho mucho daño a la Región de Coquimbo. Nunca hubo real voluntad de este gobierno por avanzar en el proyecto, siempre hubo dudas respecto del monto de la inversión, aun cuando estuviera aprobado un préstamo por parte del BID. Lo lamento mucho, porque ya había iniciado el proceso de licitación internacional con los principales consorcios en materia de construcción a nivel del hemisferio”, señaló.
En tanto, el senador Jorge Pizarro, quien hace unos días atrás, cuando comenzaron a surgir los primeros trascendidos que indicaban que Chile había renunciado al crédito del BID, envió un oficio dirigido al ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, aseguró que esta decisión es “de la máxima gravedad”, pues se hace de manera inconsulta con la región y con la propia comisión binacional constituida sobre la base del actual Tratado de Integración y Cooperación de Maipú, del año 2009. “Este gobierno desde el inicio, se caracterizó por dilatar o derechamente no darle continuidad a proyectos importantísimos para la región, que además, tiene implicancias en la relación bilateral con Argentina. Eso es limitar el futuro de la región y lo que es más grave, es la forma clandestina de tomar decisiones”, aseguró Pizarro.
Quien también entró al debate fue el ex intendente de la región durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet, Claudio Ibáñez, quien señaló que las declaraciones del embajador Bielsa “son un verdadero balde de agua fría”. Para Ibáñez, el hecho de que Chile haya tomado esta decisión sin consultar a su contraparte, es complejo, porque aquí se denota un problema dice, “de dialogo, de relaciones internacionales, y con las promesas planteadas por ambas naciones”.
Ibañez destacó el fuerte avance que el proyecto tuvo durante la segunda administración Bachelet y citó también algunas cifras sobre el financiamiento de la megaobra. “Argentina coloca el 72% de los 1.500 millones de dólares que implica sacar adelante este proyecto de inversión, mientras que Chile pone aporta con apenas el 28%, pago que además, no se cancela en un año, sino que en al menos 10, periodo en el que incluso podría llegarse a una negociación”.
Incluso, el ex intendente explicó que Argentina, ante las aprensiones de Chile, se mostró dispuesta a financiar aquellos montos que sobrepasaran el presupuesto original de la obra. “Entonces”, dice, “teniendo claras las reglas del financiamiento, que Chile se eche para atrás revela que no hay ninguna voluntad política para concretar el proyecto. Al final, no se la juegan por la región, que es el resultado final de todo esto. No hubo un esfuerzo, no hubo interés, tampoco hubo voluntad desde el principio porque este es un trabajo que lleva más de 20 años”, subraya.
(Fuente: Diario el Día)