JUSTICIALISMO

Lima y la contradicción interna de un dirigente clave

El 10 de diciembre dejará la vicegobernación con dos récords alcanzados y una decisión por tomar. ¿Final de camino para su historia política?
sábado, 10 de agosto de 2019 · 10:45

Por Daniel Tejada

Canal 13 San Juan
 

Para Marcelo Lima, el martes 10 de diciembre podría ser el último día de su carrera política. Fuera de las listas de candidatos para las elecciones provinciales y nacionales, el vicegobernador no descarta cerrar su historia de militancia, después de un intenso protagonismo en los últimos 16 años.

Sea como fuere, Lima habrá anotado ya dos récords. El primero, haber sido el único intendente reelecto en la Municipalidad de la Ciudad de San Juan desde el retorno de la democracia. Y el segundo, haber sido el único vicegobernador que llevó a término dos mandatos, la primera vez como compañero de fórmula de José Luis Gioja y la restante, con Sergio Uñac.

Este perfil le permitió al dirigente justicialista convertirse en un puente silencioso para calmar las tensiones internas en los últimos cuatro años. Previamente supo ganarse la confianza de todos, declinando las aspiraciones que alguna vez tuvo pero terminó relegando. En tiempos de definición en 2015, su nombre rivalizó con el de Uñac para encabezar el proyecto de continuidad. Gioja y las encuestas terminaron volcando la balanza hacia el pocitano, pero guardando el segundo peldaño para Lima.

Tomada la decisión, el entonces intendente de la Capital, convertido posteriormente en vicegobernador, se allanó a la conducción de Uñac hasta el punto de merecer el reconocimiento del gobernador tanto públicamente como en la intimidad. La sombra de los vices agazapados en la Legislatura con la amenaza latente del juicio político, se diluyó categóricamente. No es poco decir en una provincia donde la historia desde 1983 en adelante estuvo marcada por las interrupciones. Vale el rápido repaso para quienes no llevan la cuenta:

-El bloquista Jorge Ruiz Aguilar (periodo 1983-1987) tuvo que asumir la gobernación precipitadamente tras la renuncia de Leopoldo Bravo en 1985. 

-A continuación, el también bloquista Wbaldino Acosta (periodo 1987-1991) pudo completar sus cuatro años de mandato como vice de Carlos Enrique Gómez Centurión. 

-Pero luego vino el justicialista Juan Carlos Rojas (periodo 1991-1995) y el recordado juicio político y destitución de Jorge Alberto Escobar en 1992, más su posterior restitución en 1994 con fallo de la Corte Suprema mediante. 

-Siguió Rogelio Cerdera (periodo 1995-1999), cuyo repentino fallecimiento en 1997 dejó su mandato trunco.  

-Nuevamente Acosta (periodo 1999-2003), ahora con el sello de la Alianza, asumió la gobernación tras la destitución de Alfredo Avelín en 2002. 

-Luego se dio la seguidilla de vices con periodos cumplidos a término: Lima (2003-2007), Rubén Uñac (2007-2011), Sergio Uñac (2011-2015) y nuevamente Lima (2015-2019).

Lima tuvo y tiene línea directa con Gioja, aunque no se trata de una relación de subordinación sino de respeto y afecto mutuo. Con Uñac también forjaron un vínculo de reconocimiento recíproco, a punto tal que el pocitano le hizo dos ofrecimientos este año, de cara a las elecciones provinciales: repetir la fórmula completa para la gobernación 2019-2023 o, descartada esa hipótesis, intentar volver a la Municipalidad de Capital.

Con cortesía, ambas propuestas fueron rechazadas por Lima. Entendió que Uñac debía elegir a su compañero de fórmula con total independencia y sin compromisos políticos con quien hasta ahora lo secundó en Libertador y Las Heras. El resultado fue un vice del uñaquismo puro, Roberto Gattoni. 

Con respecto a la intendencia, Lima estuvo de acuerdo con que era necesario abrir la interna ante la caída de la imagen de gestión de Franco Aranda, pero no sería él quien fuera a dar esa contienda. Fue así que surgió el nombre del ministro de Gobierno, Emilio Baistrocchi, vencedor en la primaria del 31 de marzo  y en la general del 2 de junio.

Esta secuencia podría ser el prólogo del punto final a la carrera política de Lima, quien militó desde sus años universitarios en Santa Fe siempre en el Partido Justicialista. Lo hizo siempre en compañía de su hermano Walter , llamado “Lito” por los amigos, fallecido el 14 de enero. Por ahora, el vicegobernador reserva su futuro, admitiendo que no tiene todavía una decisión final tomada y que, por momentos, le gana la contradicción.

“La militancia política a mí me conmueve, tengo vocación política (…) Pero también creo en el trasvasamiento generacional. Como dice el propio Perón: ‘un movimiento político al que no se le ingresa la juventud, sangre nueva, envejece’. Entonces creo que los que de alguna manera estamos obstaculizando el ingreso de esa sangre nueva debemos corrernos a un costado para que se oxigene el movimiento", dijo delante de las cámaras el jueves 8 de agosto en Canal 13.

En su mensaje incluyó a toda una generación. No habría que interpretar su expresión como una invitación al retiro colectivo, pero sí como una exhortación a liberar los espacios de conducción para que llegue finalmente el recambio que lleva años esperando su oportunidad. Uñac todavía no llegó a los 50 años de edad y puede ser el parámetro. 

La alusión a Perón es permanente en el discurso de Lima. Autor de libros como “Conducción y Conductor”,  “José Luis Gioja, una vocación política”, “Un día de sol” y “Evita, en el umbral de su centenario”, el análisis histórico y dogmático del peronismo está omnipresente, aunque eso no lo aleja de la coyuntura ni de las declaraciones filosas, llegado el momento. Sin ir más lejos, esta semana sugirió metafóricamente que al senador Miguel Ángel Pichetto lo tuvieron que someter a una cirugía neurológica para que terminara acompañando a Mauricio Macri como candidato a vicepresidente.

Desde ese lugar, Lima evalúa el cierre de una trayectoria que también le implicó costos. Los propios de la gestión, como pudo haber sido la implementación del Estacionamiento Controlado o el sistema de recolección de residuos Easy en Capital, pero también el desgaste político de haber asumido el rol de negociador interno. 

Su nombre hace tiempo está en la baraja extraoficial de los eventuales candidatos para integrar la Corte de Justicia de la provincia, que ya tiene dos vacantes consumadas con las jubilaciones de Adolfo Caballero y José Abel Soria Vega, pero en el corto plazo sumará la tercera con el retiro de Ángel Humberto Medina Palá. A Lima no parece quitarle el sueño esa posibilidad. Primero debería inscribirse  y someterse al Consejo de la Magistratura para llegar a integrar una terna y finalmente ser votado por la Legislatura. Es una alternativa, aunque no la única.

Tiene por otro lado la histórica escribanía que fundó su abuelo en 1919, que continuó su padre y finalmente él mismo. Durante estos 100 años de vida, la notaría siempre funcionó con un Lima a la cabeza. Dar el paso hacia la Justicia significaría terminar esa historia familiar. No será una decisión fácil de tomar.



 

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