Por Daniel Tejada
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Canal 13 San Juan
Rumbo a las elecciones del año próximo, hay un par de posibilidades que los peronistas cauceteros tienen asumidas, con una cuota de resignación. La primera, es tener que confrontar en una interna con Emilio Mendoza, que tiene su propio partido municipal. La segunda, es que la primaria del Frente Todos también incluya al intendente Julián Gil, si finalmente abandona Cambiemos.
Con este panorama por delante, el pasado miércoles hubo un primer encuentro de todas las líneas internas del justicialismo caucetero, en la nueva casa de la Junta Departamental, ubicada sobre calle Ignacio de la Roza a metros de Diagonal Sarmiento. Según una fuente que estuvo en el lugar, se reunieron unas 40 personas, contando un par de dirigentes por corriente. Se vieron las caras por primera vez en mucho tiempo. Incluso, hubo referentes que habitualmente no asisten a las reuniones del partido.
Estuvieron el actual presidente de la Junta y director de la Fundación Vallecito, Daniel Rojas; el ex intendente y actual concejal Juan Elizondo; el concejal que se apartó de Gil recientemente, Alejandro Varela; y la concejal Romina Rosas, entre otros. Por pedido del jefe del paraje Difunta Correa, la consigna fue evitar los nombres propios, esquivar las candidaturas potenciales, y discutir exclusivamente el proyecto a presentar ante el electorado.
No todos estuvieron de acuerdo en este punto. Algunos entienden que los tiempos se acortan drásticamente y la única manera de construir en firme es tener al menos algunos nombres en juego, para poder instalarlos en la opinión pública. Y que luego juegue el que mejores chances tenga, medido en encuestas.
En voz baja y para callados, ya hay nombres en danza. Además de Mendoza, que no fue invitado a la reunión porque, más allá de su historia, hoy pertenece a otra fuerza partidaria, están el propio Rojas, Elizondo y Rosas. Pero también hay otras mujeres prominentes en el territorio, como la diputada nacional Daniela Castro; la directora de la Mujer, Adriana Ginestar; y la ex secretaria de gobierno del municipio, María Cristina Sosa.
El desvelo peronista en el departamento es tener una lista propia lo suficientemente competitiva para dar batalla en la primaria frente “al Emilio”.
Aún así, conjeturan que Mendoza podría amagar y luego terminar sumándose a una lista de unidad. Hay predisposición justicialista para conseguirlo. Pero para ello primero deben ponerse de acuerdo entre ellos. Y ese armado está muy verde. Tanto que apenas tuvieron una primera reunión en la que resolvieron volverse a ver las caras dentro de una semana. Y muy poco más.
Dos fuentes partidarias fueron insistentes en el mismo punto: deben estar todos adentro. Atribuyeron la victoria de Gil en 2015 precisamente a la incapacidad peronista de lograr la unidad. Consideraron que la ruptura con Mendoza fue funcional al triunfo del candidato basualdista sobre la lista del Frente para la Victoria, encabezada por Mariela Ginestar y Elizondo como primer candidato a concejal.
Hay otro factor que genera preocupación dentro de la Junta Departamental. Las mismas dos fuentes coincidieron en estricto off the record que Gil podría terminar acordando con el gobernador Sergio Uñac para buscar la reelección dentro de la estructura del oficialismo provincial, definitivamente alejado del macrismo. Para los peronistas cauceteros, no sería una buena noticia, pero están dispuestos a aceptar las reglas del juego. Y redoblar los esfuerzos para hacer un papel digno llegada la hora de medirse en la PASO.
Tanto Elizondo como Rosas han ejercido una dura oposición a Gil en el Concejo Deliberante y no están dispuestos a confundir los tantos. Una cosa es ir a una interna todos bajo el mismo paraguas y otra diferente es integrar un mismo espacio político. Parece haber consenso dentro del peronismo caucetero acerca de que la unidad se inscribe dentro del PJ. Los de afuera, tendrán que armar listas y disputar candidaturas en las urnas.
También reveló una fuente que estuvo en la reunión de la Junta Departamental que algunos dirigentes peronistas piden abrir la posibilidad de que más de una lista justicialista compita en las primarias. Esta hipótesis de división asusta a otros que recuerdan el antecedente de la derrota de 2015.
Hay finalmente otro factor que sobrevuela la delicada reconstrucción del PJ caucetero y es el generacional. Por un lado están los veteranos o históricos, que tienen jinetas suficientes para reclamar su lugar. Por el otro, están los sub-45. Es decir, aquellos que tienen como parámetro de referencia la edad del gobernador para plantarse como la renovación y aseguran contar con el beneplácito de Paula y Libertador.
Sin embargo, Uñac y su entorno no han bajado coordenadas tan finamente. Apenas alguna gestualidad para la libre interpretación. Por ejemplo, el permiso de salir a trabajar políticamente en el territorio hasta ver qué posición tiene cada uno llegada la hora de las definiciones.
En este juego interpretativo, desde el espacio sub-45 deslizaron que a Uñac le serviría la proyección de una nueva camada de dirigentes que pueda referenciarse en su figura y en su conducción. Le llaman estructura propia. No hace falta que digan más. Cerca de las urnas, harán valer la sintonía con el pocitano como argumento de conquista de votos, en un distrito donde al gobernador le ha ido muy bien electoralmente, no así a sus dirigentes municipales.

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