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Análisis

Las claves políticas de un mensaje que dejó mucho entre líneas

Entre gestos y alusiones indirectas, Gioja dijo mucho más que sus palabras. Los ejes: nada de fin de ciclo, sino un proyecto político a medio andar. Firme con CFK, y dos alusiones esperables, pero que causaron sorpresa. Por Sebastián Saharrea

Por Redacción Tiempo de San Juan

Para los lectores del mensaje detrás del mensaje, el pasaje más provechoso del discurso del gobernador José Luis Gioja en su décima inauguración de sesiones ordinarias de Diputados (comenzó en 2004) fue el que definió de manera terminante el proyecto político que encabeza: “Lo que falta es mucho más que lo que hemos hecho”.

Jugosa línea, al tener en cuenta que una década al frente del Ejecutivo no es poco, como tampoco ha sido poco lo que ha conseguido como gobernador, ni el premio con el que lo distingue la opinión pública provincial con un inédito 70% de valoración positiva a 10 años de haber largado. Pero como Gioja extingue su tercer período constitucional al frente del Ejecutivo provincial a fines de 2015, de inmediato se enciende la interpretación sobre lo que habrá querido decir. Si lo que falta es aún más que lo conseguido, abre una autopista de doble mano: o él mismo, u otro integrante del mismo proyecto que sepa jugar en equipo.

La propia lista de realizaciones ensayada por Gioja en su rendición pública anual, en la que sobrevoló por sus 10 años de gestión, es lo que ofrece una sensación de lo que queda para adelante con tamaña declaración de principios sobre el futuro de su equipo. Por las dudas, el plantel completo de quienes podrían tomar la posta aplaudió desde atrás de las bancas.

Para hacer más fuerte el contraste, Gioja se valió de los datos del pasado reciente. Recordó el tembladeral que recibió en diciembre de 2003 con una frase de Don Buenaventura Luna: “No hay como andar en las malas para ver bien claritas las cosas”. Y se acordó de su frase de cabecera de aquellos días: estamos en menos 10.

Y nuevamente volvió a jugar con los tiempos y el futuro: más 10 no es una realidad, sino una meta. Traducido: estamos mejor, pero no estamos donde queremos, y para eso hay que seguir por la misma huella. Simbología política para la que no hace falta demasiada habilidad para decodificar.

Allí vino el otro componente de alto impacto político en su discurso. Ocurrió cuando Gioja pronunció una frase de gran musicalidad para los oídos políticos de estos tiempos, entonando las estrofas de “la década ganada”, el estiletazo con el que el kirchnerismo empezó a jugar desde la presentación de CFK en el Congreso para este año de campaña, en obvia referencia a “la década perdida” como se conoció a los años 90. “Junto al país, nosotros también ganamos una década”, fue el chasquido político en formato de complicidad hacia las usinas K que celebrarán este año los 10 años de gestión Néstor-Cristina, y al que Gioja acaba de demostrar que no le perderá pisada.

Pudo haberlo dicho de otro modo. Pero no, prefirió Gioja reverdecer los laureles de la relación que tantos frutos ha dejado en su gobierno, pese a los datos que tiró sobre el protagonismo de los fondos provinciales en la economía doméstica: sólo el 15% en 2003, el 31% en el 2012. Igual, todos los grandes emprendimientos siguen abrochados a la buena sintonía política que Gioja acaba de demostrar que está dispuesto a mantener.

Abrió luego el gobernador un capítulo dedicado a lo que es, tal vez, su mayor tesoro: las realizaciones en obras y no tanto, como el descenso de la mortalidad infantil. Habló de las villas, del túnel, del plan solar, de la agenda diaria.

Pero retumbó especialmente el capítulo de la minería, en especial por el contexto de retroceso que vive Mendoza con la mega mina de Vale y las campañas ambientalistas. Allí pareció tirar con las cifras, tanto a los escépticos en Mendoza como a los críticos porteños: habló de la ocupación sanjuanina en “un solo proyecto” (no lo nombró, pero se trata de Veladero-Lama), de 1.200 pymes dedicadas a abastecer a la minería y de 70.000 puestos de trabajo en la provincia, casi un tercio de toda la ocupación provincial.

Y para el final dejó dos alusiones que causaron sorpresa, no por lo inesperadas sino por el ambiente institucional en que las hizo. El primer tema fue el de las expropiaciones, un asunto que escala interés en la agenda informativa y al que sólo se había referido de costado y ante alguna pregunta puntual. Esta vez fue él quien decidió incluirlo en el mensaje y pasarle resaltador. Dijo:

“Vamos a defender hasta el último centavo de las arcas públicas, porque para eso nos han votado”. Inocultable gesto de que se trata de un asunto de creciente prioridad en el interés oficial.
Y el último párrafo lo reservó al Papa Francisco, al que definió como “el Papa sencillo, bueno y sabio”. “San Juan reconoce a la humildad como mayor don de Dios””, reflexionó, para cerrar con esa frase y la sensación de que el nuevo escenario le cayó del cielo.

 

 

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