El abogado sanjuanino que fue detenido por el robo de un teléfono celular de la Justicia, Jorge Aguiar, fue imputado este jueves al mediodía por el delito de hurto y por amenazas en perjuicio de su ex pareja. Las pruebas que la fiscalía colectó lo dejaron contra las cuerdas y, pese a la sospecha que pesa sobre sus hombros, quedó en libertad con la promesa de no acercarse a la víctima.
El caso resulta insólito no sólo por la naturaleza del ilícito y por tratarse de un conocido penalista en la mira de las autoridades, sino también por cómo se habrían dado las circunstancias que el fiscal Adrián Riveros y su ayudante fiscal Emiliano Pugliese describieron en la audiencia de formalización frente al juez de Garantías Andrés Abelín Cottonaro.
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Es que los representantes del Ministerio Público detallaron los elementos de prueba que comprometen al profesional que se abstuvo a declarar y cuya defensa, representada por Carlos Rivadero, aseguró que los hechos son ajenos a su patrocinado.
La primera prueba que complica a Aguiar es concreta y es que el dispositivo móvil que pertenece a la UFI ANIVI, que había desaparecido y había sido denunciado como tal, fue hallado en la vivienda que él residía.
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En el centro de la imagen, el fiscal Adrián Riveros y el ayudante Emiliano Pugliese
El segundo indicio que lo compromete es que, de todas las personas que convivían en el mismo domicilio, el único que acudió a la sede judicial -por cuestiones laborales- fue Aguiar, donde se presume que se encontró con el celular y se lo quedó en una distracción del personal que lo asistía.
En tercer lugar -y no por ello menos importante- están los testimonios de su ex y de los empleados de ANIVI que lo atendieron, al igual que las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio, que demuestran qué día y a qué hora se hizo presente. Esas pruebas lo ponen contra las cuerdas hasta el momento y lo responsabilizan por el robo del teléfono.
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Las cámaras de seguridad de ANIVI que lo sitúan en el lugar de los hechos
Por otro lado, una fuerte pelea con su ex le agravó la calificación y es por eso que el juez Abelín Cottonaro, que dictó 4 meses de Investigación Penal Preparatoria para el imputado, le prohibió acercarse a su ex así como también le impidió regresar al domicilio que compartían.
En ese contexto, el acusado pidió que le concedieran buscar sus pertenencias y, a través de un tercero, el magistrado lo permitió. Es que Aguiar admitió que quería recuperar sus "14 camisas", sus "7 trajes" y su "guitarra que vale más que un auto", ya que aseveró que la necesitaba porque el domingo debía tocar en misa.
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El juez de Garantías Andrés Abelín Cottonaro
La insólita trama detrás del hurto
En su teoría del caso, la fiscalía detalló que el teléfono en cuestión había sido denunciado como robado por la coordinadora de la UFI, Valentina Bucciarelli. A partir de ello, de manera interna, se buscaba intensamente el dispositivo móvil hasta que en una de las llamadas que se hacía al aparato, una mujer atendió y confesó que el mismo había aparecido en su casa, pero que no sabía de quién era.
Cuando la mujer se presentó en sede judicial para regresar el celular, contó que su ex -con quien había mantenido una fuerte pelea el día anterior- era abogado. Fue ese momento en que empleados recordaron haberlo atendido e incluso dijeron que lo hicieron pasar a una oficina donde, casualmente, estaba el teléfono que luego desapareció.
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En la previa, un conflicto familiar se había desatado -paradójicamente- por ese teléfono. La mujer, que no denunció a Aguiar pero que pidió protección en CAVIG, contó que habían discutido porque el aparato había aparecido en su casa y no era de nadie y nadie sabía cómo había llegado hasta allí.
Acorde su versión, ella le reclamaba al abogado de dónde había salido el celular y él, sin dar cuentas de nada, la celaba y le decía que el teléfono no era suyo y que seguramente era de un amante o de un ex novio que ella tenía. Es más, acorde la fiscalía, el penalista le advirtió que si el teléfono era de su ex marido "iba a haber un muerto".
Eso sucedió el martes 12 de diciembre por la noche y, al día siguiente, es decir el 13, el teléfono sonó, la mujer atendió y la confusión comenzó a tener sentido. Fue por eso que la UFI de Delitos Especiales activó su mecanismo y ordenó su detención. No obstante, antes de que se realizara el allanamiento, Aguiar se presentó en Tribunales junto a su abogado y quedó tras las rejas hasta el mediodía de este jueves 14 de diciembre, cuando recuperó la libertad.
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Carlos Rivadero, el abogado defensor de Aguiar