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Historias del Crimen

"Los Ollitas de Fierro" y el asesinato dentro de los muros del penal de Chimbas

Es la historia de dos hermanos que eran conocidos en Rawson por la fama de ladrones y malevos. Durante su estadía en el Servicio Penitenciario Provincial ambos pelearon con otro preso y lo mataron.

Por Walter Vilca

A uno lo apodaban “El Chencho” y al otro lo llamaban “El Banana” o “Muñeco”, pero en Rawson y otros lares eran más conocidos como “Los Ollitas de Fierro”. Su fama de malevos y ladrones tomó notoriedad a fines de la década del 50 y marcó la historia criminal de los hermanos de apellido Oliva, que a fuerza de sangre impusieron su nombre hasta dentro del penal de Chimbas en el siglo pasado.

En algunos diarios de aquellos años, incluso en periódicos de principio de los 70, todavía se pueden leer noticias perdidas en las que mencionaban a “Los Ollitas de Fierro”, los hermanos Teófilo Inocencio y José Dionicio Oliva. En realidad, eran tres los descarriados de esa familia que incursionaron en el oscuro mundo del delito, pero ese tercero de “Los Ollitas de Fierro” murió asesinado en una reyerta en la vieja alcaidía de San Juan.

Una parte de esa historia de los Oliva sucedió la noche del 19 de agosto de 1957, en otra de las peleas callejeras que los tenían acostumbrados. Fue en cercanías del parque de diversiones Royal Park, que por esas semanas se había instalado en un predio del barrio Capitán Lazo de Rawson. Esa zona del departamento era como el bastión de “Los Ollitas de Fierro”.

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Todavía se pueden ver los viejos muros del penal de Chimbas, adonde estuvieron alojados

Todavía se pueden ver los viejos muros del penal de Chimbas, adonde estuvieron alojados "Los Ollitas de Fierro".

Aquella vez Inocencio Teófilo “El Chencho” Oliva andaba con sus laderos Luis Castro Sosa y Fidel Marinero y se cruzaron con Arturo Rives Hernández y Anselmo Bustos, con quienes mantenían disputas. El que primerió fue el mayor de “Los Ollitas de Fierro”, que le metió una trompada a uno de los otros muchachos y lo tiró al piso para que sus amigos lo molieran a patadas y golpes de puño.

La Policía de San Juan lo andaba buscando por esa paliza, pero “El Chencho” Oliva era escurridizo. De todas formas, no se pudo ocultar por mucho tiempo y volvió a hacer de las suyas la madrugada del 29 de noviembre de 1957, en compañía de su hermano “El Banana”. Los dos se metieron a una casa de la calle Vicente Casares del barrio Banco Nación, en Desamparados, Capital, y sorprendieron a Juan Bauer mientras dormía.

El atraco fue violento. Los Oliva le dieron unos golpes al dueño de casa para reducirlo, luego ataron sus manos y pies con una cuerda y le cubrieron la cabeza con una prenda de vestir para que no los mirara. El botín fue dinero, ropa y algunos artefactos.

Los Olivan cargaban con un abultado prontuario. Eran conocidos por violentos y ladrones, pero en noviembre de 1957 cometieron un asesinato dentro del penal de Chimbas.

La huida fue un éxito, aunque los Oliva no contaban con que los investigadores policiales pronto los individualizarían como los autores del asalto y andarían tras sus pasos. La misma víctima reconoció a los hermanos en un álbum de fotos y la Justicia lanzó otro pedido de captura. Los allanamientos en las semanas siguientes permitieron secuestrar parte de lo sustraído y eso llevó a la cárcel a “Los Ollitas de Fierro”, tanto por el atraco contra Bauer como por la golpiza al joven del barrio Capitán Lazo.

Los Oliva no eran de los presos más temibles dentro del Servicio Penitenciario Provincial, pero estaban en la lista de los reclusos más conocidos y alborotadores. Ahí dentro de la cárcel nadie se da la espalda y no hacen falta grandes excusas para desatar un enfrentamiento. A veces basta un simple entredicho, una provocación mínima, una mirada, un mal día o los recuerdos de alguna reyerta pasada para que corra sangre.

La tarde del domingo 25 de octubre de 1959 hubo un cruce de palabras entre José “El Banana” Oliva y su compañero de sector, Gustavo Argentino Elizondo. La discusión surgió por una máquina de cortar el cabello, que uno no le quería prestar al otro. Como nadie aflojó, ambos terminaron a las trompadas.

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Así daba la noticia Diario de Cuyo sobre crimen dentro del Servicio Penitenciario Provincial.

Así daba la noticia Diario de Cuyo sobre crimen dentro del Servicio Penitenciario Provincial.

Fue ahí que apareció el otro Oliva, “El Chencho”, que desde atrás le pegó a Elizondo y junto a su hermano continuaron agrediéndolo dentro del pabellón. Ese otro reo los enfrentó y repartió algunos golpes, pero fue entonces que “El Banana” sacó una chuza y sin darle respiro le clavó un puntazo en el abdomen y otro en el pecho.

Las heridas fueron letales, tanto que Elizondo quedó sentido y respirando dificultosamente en el piso, lleno de sangre. Los Oliva, mientras tanto, se refugiaron en sus celdas buscando desentenderse del ataque y tratando de ocultar el arma blanca. Un rato más tarde, “El Banana” y “El Chencho” Oliva fueron sacados a la fuerza de sus celdas y aislados en otro sector hasta que llegaron los policías.

El preso Gustavo Argentino Elizondo fue asistido por los mismos penitenciarios y trasladado en ambulancia al Hospital Marcial Quiroga. Aun así, las heridas punzantes en el pecho y el estómago le provocaron una intensa hemorragia que le provocó la muerte camino al nosocomio.

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Gustavo Argentino Elizondo, el preso asesinado por los Oliva.

Gustavo Argentino Elizondo, el preso asesinado por los Oliva.

Además de patoteros y ladrones, “Los Ollitas de Fierro” cargaron a partir de ese momento con el calificativo de asesinos. Quedaba claro que había sido una pelea, pero la Justicia encuadró el hecho como homicidio simple. Los Oliva eran dos y Elizondo estaba solo. Además, éste no tenía ningún arma blanca; en cambio, uno de los hermanos le había pegado de atrás y, encima, continuaron con la golpiza hasta clavarle dos mortales puntazos.

Inocencio Teófilo y José Dionicio Oliva debieron responder por ese crimen, causa que se les acumuló a la de la golpiza en el barrio Capitán Lazo y al asalto en el barrio Banco Nación. En los tres hechos, “Los Ollitas” negaron su autoría o buscaron justificativos, como en el caso del asesinato dentro de la cárcel, pero el juez del Cuarto Juzgado del Crimen los terminó condenando el 13 de febrero de 1963.

“El Chencho” Oliva recibió la pena de 10 años de prisión por los delitos de robo, lesiones leves y homicidio simple. “El Banana” fue castigado a 9 años de cárcel por robo y homicidio simple. Con eso se aseguraron varios años más en el penal de Chimbas, pero no hay registro de qué fue de sus vidas tiempo después.

FUENTE: Sentencia del Cuarto Juzgado del Crimen del Poder Judicial de San Juan, artículos periodísticos de Diario de Cuyo y hemeroteca de la Biblioteca Franklin.

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