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Historias del Crimen

Don Junco, el abuelo de Villa del Carril que fue asaltado por su joven vecino y agonizó cinco meses

Ramón Junco, de 84 años, fue atacado a cuchillazos la madrugada del 15 de enero de 2005. El autor fue un joven vecino. En junio de ese año, el anciano murió en un hospital.

Por Walter Vilca

Los vecinos contaban que don Junco lo conocía desde pequeño, que su familia era amiga y que, en más de una ocasión, por puro comedido, hasta le daba algo de plata. Pero ese jovencito de Villa del Carril al que había visto crecer, una noche se convirtió en su propio verdugo. En una madrugada de enero de 2005, Leonardo entró a la casa del anciano y lo atacó a golpes y cuchillazos por un poco de dinero. Desde entonces, el abuelo tuvo sus días y meses contados.

El caso de Ramón Rafael Junco es otro ejemplo del desprecio por la vida ajena y de lo inescrupulosas que pueden ser las personas, incluso con los más indefensos. El anciano era viudo, uno de los vecinos más antiguos del barrio y había hecho toda su vida en Villa del Carril, en Capital. Tal vez por eso jamás pensó en mudarse con sus hijos, que lo visitaban habitualmente, y eligió quedarse con su gente de la villa.

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Don Junco vivía en un domicilio de calle Saturnino Sarassa, en Villa del Carril, Capital.

Don Junco vivía en un domicilio de calle Saturnino Sarassa, en Villa del Carril, Capital.

La madrugada del 15 de enero de 2005, entre las 5.30 y las 6, esa confianza que don Junco tenía con sus vecinos se rompió para siempre. El anciano dormía cuando escuchó ruidos dentro de su vivienda, sobre la calle Saturnino Sarassa, a metros de la plaza del barrio. Al levantarse, se encontró con un delincuente en el interior de la casa.

Desde ese instante, el destino de don Junco dio un vuelco inesperado. El ladrón no era un desconocido. El asaltante que tenía enfrente era Leonardo Chacón, un vecino e hijo de una familia conocida de toda la vida. Quizás esto último desencadenó lo que ninguno de los dos esperaba.

Entre la bronca del anciano al descubrir quién era el ladrón y la desesperación del joven al ser descubierto y no saber qué explicación dar, sucedió lo peor. Se cree que don Junco arremetió contra Chacón con la intención de echarlo, pero éste respondió con más fiereza. Sabía que su suerte ya estaba echada.

El ladrón le lanzó varios golpes en la cara y la cabeza. Lo superaba en fuerza y en agilidad, pero el jubilado se resistió. Según la reconstrucción policial y judicial, fue ahí que Chacón tomó un cuchillo carnicero de la cocina y volvió sobre el abuelo, sin darle margen de defensa.

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Así titulaba Diario de Cuyo, la noticia del furioso ataque contra el jubilado.

Así titulaba Diario de Cuyo, la noticia del furioso ataque contra el jubilado.

Don Junco recibió al menos cinco puntazos. Los gritos del abuelo también despertaron a los vecinos, pero cuando llegaron a auxiliarlo ya estaba tendido en el piso de su habitación, todo ensangrentado. Ya no podía hablar. Los cuchillazos propinados por el delincuente lo habían dejado muy malherido y al borde de la muerte.

El jubilado fue intervenido de urgencia en el Hospital Guillermo Rawson y quedó con pronóstico reservado. Para entonces, en Villa del Carril apareció el testimonio de una vecina del barrio, que afirmó que había visto a un jovencito del lugar, al que conocía como Leonardo Chacón, en la puerta de la casa de don Junco. Incluso contó que observó que luego entró al domicilio.

Pero no era la única pista. Los policías que inspeccionaron la casa del jubilado encontraron en el piso una tarjeta de crédito de la firma Alonso Sport a nombre de Leonardo Chacón. Esa prueba también ubicó al joven en la escena del ataque.

La detención de Chacón fue rápida. En su casa no estaba, de modo que los policías de la Comisaría 28ª y de Homicidios de la Brigada de Investigaciones salieron a buscarlo por todos los rincones del barrio. Lo encontraron escondido a pocas cuadras del domicilio de Junco. Su ropa mostraba manchas de sangre y tenía rasguños en brazos y piernas, compatibles con la pelea que había mantenido con el anciano. Las evidencias lo comprometían de lleno.

en Tribunales
Chacón durante su paso por Tribunales. Foto de Diario de Cuyo.

Chacón durante su paso por Tribunales. Foto de Diario de Cuyo.

Desde el inicio circuló una versión que nunca pudo probarse del todo: la posible participación de otros jóvenes en el robo. La hipótesis central de los investigadores fue que Chacón y dos jóvenes del barrio habían marcado al jubilado, pues sabían que vivía solo, que cobraba su jubilación y que era un blanco fácil. En esa línea, se supuso que Chacón hizo de campana en la puerta y después entró por el frente de la vivienda, mientras los otros ingresaron por el fondo.

Esa fue la teoría oficial, aunque no encontraron pruebas firmes y nunca pudieron identificar a los otros posibles coautores del salvaje ataque contra el jubilado. Lo que sí quedó acreditado fue que el móvil fue el robo.

No todo terminó con la detención de Chacón como principal responsable del asalto. Don Junco logró sobrevivir al ataque inicial, pero su estado de salud nunca volvió a ser el mismo. El informe del médico legista señaló que el anciano presentaba una profunda herida cortopunzante en la nariz, otra en la oreja, una tercera que le perforó un pulmón, una cuarta a la altura del bazo y otra más abajo, en el abdomen.

Esas heridas habían dañado órganos vitales y comenzaron las complicaciones. Ramón Rafael Junco pasó semanas internado, sufrió infecciones y un deterioro progresivo en su estado de salud. Sus hijos lo trasladaron a un centro asistencial de Mar del Plata para brindarle una mejor atención. La agonía se extendió durante cinco meses y el 21 de junio de 2005, finalmente, murió en el hospital.

Para la familia y para muchos vecinos no había dudas. La paliza y las puñaladas lo habían condenado aquella madrugada. Sin embargo, en el plano judicial el debate fue otro.

Primer plano
Leonardo Chacón el día que lo condenaron. Foto de Diario de Cuyo.

Leonardo Chacón el día que lo condenaron. Foto de Diario de Cuyo.

El caso llegó a juicio en la Sala I de la Cámara Penal y Correccional y generó una fuerte discusión. El fiscal de cámara Gustavo Manini sostuvo que Chacón había actuado con alevosía y pidió reclusión perpetua. Remarcó que la víctima era un anciano indefenso al que atacaron mientras dormía y que la violencia aplicada demostraba una clara intención de matar.

La defensa, en cambio, argumentó que no hubo intención homicida y que la muerte de don Junco se produjo meses después por un accidente cerebrovascular, propio del deterioro de su salud y de la edad que tenía. Los informes médicos no fueron unánimes. El forense Alejandro Yésuron afirmó que no podía asegurarse que las secuelas de aquel ataque a cuchillazos tuvieran relación directa con la causa de la muerte del jubilado. Roberto Palomeque, otro médico, sostuvo lo contrario y señaló que la infección pulmonar derivada de las heridas fue un factor determinante.

Los jueces Raúl Iglesias, Arturo Velert Fraud y Diego Román Molina afirmaron que no existía certeza para atribuir la muerte del jubilado al autor del ataque. El 5 de diciembre de 2007, el tribunal resolvió condenar a Leonardo Chacón a la pena de 14 años de prisión por los delitos de robo agravado por el uso de armas y lesiones graves, y no por homicidio agravado.

Chacón cumplió gran parte de esa condena en el Servicio Penitenciario Provincial. A principios de 2012 empezó a gozar de permisos de salidas transitorias, pero un día de marzo de ese año no regresó al penal de Chimbas y fue declarado prófugo. El 11 de abril fue recapturado tras un robo arrebato cerca de Villa del Carril. Esas fueron las últimas noticias oficiales que se tuvieron de Leonardo Chacón, aunque existe una versión de que murió en agosto de 2025 a causa de una enfermedad.

FUENTE: Sentencia de la Sala I de la Cámara en lo Penal y Correccional del Poder Judicial de San Juan, artículos periodísticos de Diario de Cuyo, testimonios de vecinos y archivos de la hemeroteca de la Biblioteca Franklin de San Juan.

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