En medio de la oscuridad, alumbrándose con las linternas de los celulares, los vecinos de Andrea Astudillo (19) buscan entre el barro y el hollín. "Fijensé si aunque sea encuentran los documentos", dice Víctor, el marido de la joven.
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SUSCRIBITEEn medio de la oscuridad, alumbrándose con las linternas de los celulares, los vecinos de Andrea Astudillo (19) buscan entre el barro y el hollín. "Fijensé si aunque sea encuentran los documentos", dice Víctor, el marido de la joven.
"Voy a la casa a ver si le traigo una ropita para la nena", se escucha a otra vecina y que sale corriendo a buscar algo de abrigo. Hace mucho frío y Andrea y Víctor acaban de perder todo por un incendio.
A la desidia de vivir en un asentamiento sin agua, sin gas y con una conexión eléctrica precaria se suma el de perder todo lo que con esfuerzo juntaron para poder tener bien a sus hijas. Ese ranchito del Asentamiento Evita, en La Bebida, se quemó por completo y Andrea no para de llorar.
"No tardé ni cinco minutos en ir a la casa de mi abuela y cuando volví se me había quemado todo, me quedé sin nada", asegura Andrea a Tiempo de San Juan.
El incendio lo apagaron entre los vecinos usando el agua que tenían almacenada para poder beber, hacer de comer y bañarse. "Los Bomberos vinieron cuando ya estaba todo apagado y los han agarrado a pedradas", cuenta la joven.
El único apoyo que tiene la familia es un grupo de vecinos que trata de consolarla y recuperar lo que se puede: algún juguete de la nena, un mueble que no se haya quemado por completo, alguna camperita.
Ella está ahí, parada como en trance, no entiende muy bien lo que acaba de pasar y dice que está de 7 meses y que su otra nena tiene 4 años. Su mesa, su tele, su heladera, todo se incendió.
Una baja de tensión habría sido la causante de las llamas que, en el día más frío del año, dejó a una familia en la calle.
