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Caso Yoselí

Grave censura de un fiscal a la prensa: detención ilegal y obligan a borrar fotos a un periodista

Iván Grassi amenazó a periodistas de Tiempo de San Juan que hacían su trabajo en el medio del femicidio de Yoselí. Un fotógrafo fue retenido sin orden judicial en Sarmiento y obligado a eliminar registros.

Por Redacción Tiempo de San Juan 3 de enero de 2022 - 12:38

“O bajan el dron, o los meto presos”, fue la orden telefónica que el fiscal Iván Grassi emitió de manera tajante a una periodista de Tiempo de San Juan que trabajaba el sábado en la redacción del diario sobre el asesinato y violación de una menor en el departamento de Sarmiento.

El dron en cuestión había sido subido por un fotógrafo de este diario en las inmediaciones del sitio donde se había producido el salvaje ataque. La foto que acompaña esta nota es una de las que obtuvo ese registro, mostrando el contexto del lugar como lo puede hacer cualquier otro registro fotográfico desde el piso.

El fiscal. Este es Iván Grassi, el fiscal que estuvo al frente del operativo y que dio, supuestamente, la orden de retener al fotógrafo.

No hay demasiadas variantes entre las fotos: desde el dron, puede divisarse al cuerpo forense en pleno trabajo y un marco de contexto más ampliado, a una distancia prudencial de modo de no producir ninguna violencia y alejada de cualquier morbosidad. Se trata de fotos similares a las que pueden obtenerse a ras de suelo, sólo que fueron tomadas a distancia y desde un plano aéreo.

Como puede advertirse, ninguna fotografía ni imagen fuera de lo usual en cualquier tipo de cobertura periodística en el país ante un caso de profunda gravedad como una violación y crimen de una menor.

Importante subrayar que las fotos no fueron obtenidas de manera ilegal, ni significan la revelación de escenas morbosas fuera de lo que corresponde por respeto a la familia y el lector (de todos modos, una decisión editorial, no jurídica), ni una revelación de detalles procesales o de investigación que deban permanecer en la esfera judicial.

Igualmente, a partir de allí el fotógrafo vivió un calvario en medio del caluroso mediodía en Sarmiento. Porque la policía decidió, aparentemente, hacer cumplir la orden de Grassi, que el propio fiscal había anticipado telefónicamente a la redacción del diario.

Dos motos policiales y dos patrulleros llegaron presurosos al lugar donde el fotógrafo operaba el dron, a más de 200 metros del primer cordón donde se había producido el macabro hallazgo y en el que trabajaban otros reporteros gráficos que había sido autorizados a atravesar la valla policial.

Amenazante. Este es el policía motorizado que obligó al fotógrafo a borrar las imágenes, además amenazó con llevarlo preso y secuestrarle los equipos.

Literalmente, los policías le cerraron el paso al auto de Tiempo de San Juan y lo rodearon, ante la sorpresa de los periodistas de otros medios. El fotógrafo estaba acompañado por una allegada y a bordo de una movilidad identificada con el nombre del medio. Aún así, se refirieron en tono amenazante y le dijeron que tenían orden del fiscal. Un uniformado obligó de forma prepotente a exhibirle los registros y a borrar fotos y videos. “Vos no podés hacer esto. Te vamos a meter preso, puede actuar flagrancia acá y te vas a comer un garrón.  Te vamos a confiscar el dron y el celular”, fue la amenaza. Las fotos que acompañan esta nota se salvaron de esa borrada y son similares a los registros eliminados.

Desde allí obligaron al fotógrafo a trasladarse, todo custodiado con patrullas y en un operativo jamás visto contra el periodismo, y lo dejaron a un costado del camino con custodia policial. Presuntamente sin quedar oficialmente detenido, pero efectivamente privado de su libertad.

El fotógrafo se comunicó telefónicamente con la dirección del diario para comentar lo sucedido y aguardar instrucción. Desde la dirección se le indicó que consultara sobre su estado: que si estaba efectivamente detenido se le comunicaran los cargos y el oficial judicial interviniente, y que si no estaba detenido que regresara inmediatamente a la redacción.

Fuera del cordón. Esta es otra imagen tomada por el reportero mientras lo tenía retenido.

El fotógrafo preguntó al oficial policial sobre su estado, a lo que le respondieron: va a quedar detenido, pero debe aguardar para hablar con el fiscal cuando llegara al lugar. “No me dejaban salir porque decían que me iban a detener, pero tenía supuestamente que hablar con el fiscal”, dijo el fotógrafo vía telefónica en ese momento. Las palabras textuales de un policía, que se identificó como “inspector”, fueron: “vos y la chica van ir a presos”, mientras lo tenían retenidos y vigilados por otros uniformados.

El fiscal nunca llegó, el periodista y su acompañante quedaron alrededor de una hora en virtual detención, en un limbo legal y en medio de una situación intimidante y atemorizante.

Grassi nunca se hizo presente, hasta que una hora después fueron autorizados a irse. El fiscal no hizo más comentarios sobre el grave episodio de privación de la libertad y flagrante censura previa a un medio de comunicación.

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