Historias del crimen

Caso Cristian Sarmiento: el joven de Chimbas al que golpearon y tiraron al canal

Tenía 26 años y apareció muerto en las parrillas de la Electrometalúrgica Andina un domingo de noviembre de 2008. Después se descubrió que fue crimen. Hubo dos condenados, pero quedó flotando la sospecha que hubo más involucrados.
domingo, 7 de marzo de 2021 · 09:11

Fue en la siesta del 23 de noviembre de 2008. Uno de los obreros que limpiaba las parrillas del canal que atraviesa la usina de la empresa Electrometalúrgica Andina, vio un extraño bulto entre la basura. En eso que procuraba retirarlo, abrió grande sus ojos y quedó paralizado. Aquello no era una bolsa de basura, se trataba de un cadáver flotando en el agua.

Los bomberos y los policías de la Seccional 30ma retiraron el cuerpo del interior de ese tramo del canal Ingeniero Quiroga, también llamado Canal del Norte, en Chimbas. El cadáver pertenecía a un joven de no más de 30 años, que no se sabía quién era. Sólo vestía una chomba verde y la media del pie izquierdo, por lo demás estaba desnudo. Lo que llamó la atención fue que sus parpados y sus labios estaban hinchados, evidenciaba un corte en la frente y moretones en otras partes del cuerpo.

Las heridas podían ser producto del arrastre y de los golpes contra las paredes del canal o la parrilla de la usina, especularon los policías. Pero también surgió la sospecha que la víctima recibió una brutal paliza y luego fue tirada al canal. Los interrogantes abrían paso al misterio.

Misterio que empezó a revelarse al otro día, la mañana del lunes 24 de noviembre. Estela Sarmiento, que buscaba a su hijo desde el domingo a la tarde, fue a la comisaría y más tarde reconoció el cadáver en la morgue judicial. El joven hallado en las parrillas de la fábrica de carburo era su hijo Cristian Basilio Sarmiento, de 26 años.

La víctima. Este era Cristian Sarmiento, tenía 26 años.

El resultado autopsia arrojó que el joven había muerto por asfixia por sumersión, o sea ahogado. Y quizás para no alarmar, los investigadores aseguraron que el forense señaló que las heridas que presentaba eran consecuencia del arrastre en el agua. La familia no les creyó: “mi hermano estaba desfigurado, irreconocible. No se va a hacer eso con una caída o con el arrastre en el canal”, afirmó su hermana Miriam. Es que estaban convencidos que lo habían molido a golpes.

Ahogado, pero asesinado

Los policías y los investigadores judiciales sabían que esto era así, Cristian Sarmiento tenía las huellas de una feroz golpiza. El forense certificó esas lesiones, sólo que ellos no lo querían decir públicamente. Fue así que empezaron a trabajar el caso como un asesinato. La sospecha fue que le dieron una paliza, que lo arrojaron al agua posiblemente inconsciente y murió sin que nadie pudiera auxiliarlo.

Los familiares contaron que, la madrugada del domingo, Cristian estuvo en un cumpleaños de 15 años en el barrio. Que a la salida se retiró con tres amigos. Eso permitió a los policías ir reconstruyendo los últimos momentos de vida del joven. Lo que se estableció, según los testimonios en la causa, fue que Sarmiento junto a sus amigos fueron a un kiosco para seguir tomando, pero el negocio estaba cerrado. Los otros se marcharon y entonces el muchacho regresó a la casa del cumpleaños. Allí se reencontró con otros jóvenes y pidió prestada una bicicleta a uno de ellos. Que luego se reunió con Ovidio Aguilar, que lo invitó a que fuesen a la plaza de Villa Observatorio. Y así lo hicieron. En ese lugar se toparon con Miguel Ángel “Junior” Pizarro, Alberto Florencio “El Roto” Gallardo y Víctor Matías Molina, todos ellos conocidos, pero no tan amigos para Sarmiento.

Encuentro mortal

Aguilar saludo a todos, mientras que Cristian permaneció callado. Estaba incómodo. Y el “Junior” Pizarro se lo hizo saber: “con vos tengo que hablar”, le largó. Los dos venían de tener un enfrentamiento dos semanas antes.

Es que, por aquellos días, el hermano de Cristian había sido atacado por Pizarro y otros jóvenes en la puerta de un boliche de Marquesado. La versión fue que le pegaron de atrás y le robaron el celular y la billetera. Cuando Cristian se enteró de esto, salió a buscar a “Junior” y quiso cobrar revancha con una botella rota en la mano. En esa oportunidad intervino “El Roto” Gallardo, que salió en defensa de Pizarro, le largó un tiro a Sarmiento y lo correteó.

Hallazgo. Este fue el momento en que la Policía trabajaba en la Electrometalúrgica Andina para retirar el cadáver. Foto de Diario de Cuyo.

De ahí en más, “Junior” Pizarro prometió vengarse de Cristian Sarmiento. Y esa mañana del 23 de noviembre de 2008, se le presentó la oportunidad en ese encuentro en la plaza de Villa Observatorio. Después de ese “con vos tengo que hablar”. Los dos separaron del grupo y caminaron por la orilla del canal, de acuerdo a la versión oficial. En ese relato, dicen que Sarmiento y Pizarro se trenzaron a golpes, que el primero de ellos tiró al suelo al otro y se le subió encima. En ese instante se metió “El Roto” Gallardo que, al ver que “Junior” iba perdiendo, le propinó una trompada en la nuca a Cristian y lo lanzó a un costado.

Ese fue el final de Sarmiento, según la conclusión de los investigadores. Porque Gallardo y Pizarro comenzaron a pegarle por todos lados. El joven permanecía indefenso y en el suelo. Molina aseguró que intentó frenarlos, pero sus dos amigos ordenaron que se marchara. No quiso problemas, así que se retiró. Igual que Ovidio Aguilar, que supuestamente ya se había alejado.

La paliza duró segundos o minutos. Cuando dejaron a Sarmiento sin fuerzas y entregado, lo tomaron del cinto y de un brazo y lo arrastraron hasta que lo lanzaron al caudaloso canal Quiroga. La correntada llevó al muchacho a la muerte. Horas más tarde encontraron su cadáver contra la parrilla de la Electrometalúrgica Andina.

Las dudas

Si fue así o no, es lo que contó Molina que se convirtió en el testigo clave de la causa. Pero no fue lo que sostuvo al principio. En un primer testimonio, este joven involucró a un conocido regenteador de prostíbulos, a sus dos hijos y al propio Ovidio Aguilar. Incluso llegó a decir que el ataque fue en otro lugar, que cargaron a Cristian Sarmiento en el auto de uno de ellos y que luego arrojaron su cuerpo al canal. Eso derivó que el 4 de diciembre de 2008, la Policía realizara una serie de allanamientos que terminó con la detención de Gallardo, Pizarro, Aguilar y esas otras tres personas.

Lo cierto es que Víctor Molina siempre estuvo amenazado de muerte por sus declaraciones. Él lo contó. Aseguró que esa mañana Gallardo le dijo “no contés nada o, a vos y a tu familia, les va pasar lo mismo”. Agregó que, a la noche, Gallardo y Pizarro lo fueron a buscar a su casa y lo llevaron a un pool, donde le reiteraron la amenaza.

Molina, que había mencionado como parte de la trama del asesinato a otras cuatro personas más, al tiempo se retractó. Afirmó que mintió en su primer testimonio porque “El Roto” Gallardo y el “Junior” Molina lo presionaron para que involucrara a esos hombres. Eso generó dudas, pero no se pudo sostener la imputación contra ellos. Fue así que, a principio de febrero de 2009, el juez Agustín Lanciani ordenó la libertad del propietario de los prostíbulos, de sus dos hijos y de Aguilar. Alberto Florencio “El Roto” Gallardo, de 42 años, y Miguel Ángel “Junior” Pizarro, de 23, en cambio, fueron procesados y quedaron presos como únicos autores del delito de homicidio agravado por la alevosía.

El Juicio

En octubre de 2010, los dos se sentaron en el banquillo de los acusados en la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional. La acusación fiscal se basó principalmente en el testimonio de Víctor Molina. Para los jueces, el móvil del crimen fue esa disputa ocurrida semana antes entre Sarmiento y Pizarro por el robo del celular, en la que también participó Gallardo, y que dejó en éstos el ánimo de venganza.

Los jueces Ernesto Kerman, Juan Carlos Peluc Noguera y Félix Herrero Martín coincidieron en que no se configuró el agravante de la alevosía. Aun así, condenaron a 20 años de prisión a Alberto Florencio “El Roto” Gallardo y a Miguel Ángel “Junior” Pizarro en el penal de Chimbas. En el fallo dispusieron que se investigara a Ovidio Aguilar y a otra persona por posible falso testimonio, como así también las amenazas contra el testigo Molina. Lo último que se supo es que Gallardo y Pizarro ya están gozando de salidas transitorias en la cárcel.

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