Que el emporio empresarial fue creado por sus abuelos, que prosiguieron sus padres y luego ellos. Que por tradición familiar los hermanos mayores quedaron a cargo de la administración, pero no cómo únicos dueños. Y que hasta 2019 cobró un porcentaje de las ganancias de los negocios. En resumidas cuentas, estos son los argumentos que sostendría el menor de los hermanos Brant, que denunció a sus parientes por estafa y desató un escándalo por la disputa millonaria de todos los bienes en la conocida familia de empresarios sanjuaninos.
Poco a poco van saliendo a luz los entretelones de esta pelea que fue llevada a la Justicia Penal por Manuel Brant, quien acusa a su hermano Abraham y a su sobrino Isaías, heredero de Bernardo, de querer quedarse con todos los negocios y el dinero de la sociedad comercial, según fuentes judiciales. Son dueños de Maxi Brant Malt, Maxi Precios Bajos, Casa 2000, tarjeta Data, los viñedos y bodegas, entre otros negocios.

Lo que se conoció es que la disputa comenzó tras la muerte de Bernardo Brant, el mayor de los hermanos. En la denuncia del psiquiátra Manuel Brant, radicada en la primera quincena de enero último en la Policía, éste señaló que hasta ese momento siempre fue considerado como uno de los dueños de las empresas. Afirmó que todo el emporio que poseen es de la familia. Versiones indican que sus abuelos arribaron a San Juan escapando de la guerra en Europa y empezaron con la actividad comercial. Esos negocios después fueron heredados por sus padres y que ellos continuaron con la actividad. Pero tal como es su tradición religiosa, siempre son los hermanos mayores los que asumen el compromiso de administrar los bienes de la familia. Y que fue por eso que Bernardo y Abraham Brant, los dos mayores de los cuatro hermanos, se encargaron de dirigir la firma, explicó entre otras cosas, según fuentes del caso.
Hay propiedades compartidas y otras que quedaron a nombre de cada uno de ellos, aseguraron. Manuel Brant sostuvo en su denuncia que, por ejemplo, el inmueble de Peatonal Rivadavia en el que funcionan uno de los locales de Maxi Brant es suyo, revelaron allegados al caso.
El denunciante agregó que mensualmente cobraba un porcentaje de las ganancias de todos los negocios, pero a partir de la muerte de su hermano Bernardo -a fines de 2009-, nunca más fue así. Esto desató el conflicto y los reclamos porque su otro hermano, Abraham, y su sobrino Isaías lo desconocieron como parte societaria.

Hubo cartas mediante escribanos planteando el reclamo de uno y la postura de los otros. En el medio, uno de los hijos de Manuel intentó entrar a la empresa para trabajar en la administración, pero su tío y su primo se lo impidieron, afirmaron fuentes judiciales. También habría denunciado que estos últimos llegaron a ofrecerle 20.000 pesos para conformarlo y, como siguieron los reclamos, le quisieron dar 2.000 pesos. Esto fue tomado como una burla y entonces decidió hacer la denuncia en enero último, además porque se enteró que estaban sacando documentación de la sede central.
Del otro lado sostienen que Manuel jamás tuvo participación en los negocios y que, a excepción de las inmuebles heredados de sus padres, la sociedad empresarial estuvo conformada por Bernardo y Abraham Brant. Argumentan que el ahora denunciante, influenciado por personas ajenas a la familia, quiere aprovechar la situación para exigir ser parte del negocio millonario. Explican que existe documentación que tira por tierra el reclamo de Manuel.
Lo cierto es que éste los denunció por estafa. Fuentes judiciales señalan que, primero, hay que ver si existen elementos para sospechar de una maniobra delictiva, porque de otra forma todo puede quedar una batalla judicial en fuero civil y comercial. Mientras tanto el caso está en un juzgado de instrucción. De hecho, a raíz de la denuncia de Manuel, la Policía allanó la sede de los Brant en la esquina de la calle Tucumán y Avenida Ignacio de la Roza para secuestrar una computadora y documentación. Los abogados de Abraham e Isaías Brant hicieron otras presentaciones, incluso pidieron la eximición de prisión para los empresarios, en caso de que ordenen sus capturas. O sea, que esto recién empieza.