El viernes último por la siesta, después de varios días de búsqueda del iglesiano desaparecido, se conoció la terrible noticia: habían asesinado a Rubén Quiroga a sangre fría. Una mujer, identificada como Glenda Návila Aciar, confesó que el hombre que era intensamente buscado había sido asesinado e incinerado para eliminar sus rastros. Ella no fue la única señalada sino también su actual pareja, Luis Montaño. Ambos quedaron vinculados a la causa por homicidio aunque todavía no se sabe con precisión cuál fue el rol de cada uno. Sin embargo, los investigadores ya tienen una hipótesis de lo sucedido y sobre cómo fue el minuto a minuto del sádico ataque.
Al parecer, la ahora detenida habría pactado verse con Quiroga en su casa el 26 de mayo. Tras el contacto, Quiroga llegó a la propiedad y ambos se dirigieron a un descampado situado a unos 500 metros de esa vivienda. En ese lugar, rodeado de lomas y con poca circulación, los pesquisas estiman que mantuvieron relaciones sexuales y luego provino la sorpresa y el ataque.
Acorde a la versión oficial, Montaño apareció por atrás y le propinó un fierrazo en la nuca. Quiroga habría caído ya muerto producto del fuerte golpe. Sin embargo, todavía no se sabe con exactitud porque aún los resultados de la autopsia no se conocen. De inmediato, Aciar y Montaño habrían incinerado el cuerpo. Pero eso no es todo, ya que los involucrados habrían tomado los restos óseos y los habrían fraccionado con algún objeto para luego arrojarlos a la letrina del domicilio de la mujer, con la intención de borrar todo tipo de evidencia.
El pasado viernes 19 de junio, la ex amante rompió el silencio y le dijo a las autoridades sobre el homicidio. La Policía fue al lugar y en pozo ciego mencionado encontraron huesos pequeños fracturados y rastros de incendio, por lo que se espera que las pericias forenses confirmen la historia ofrecida.
Aciar habría mentido en su primera declaración ante la Policía porque, cuando le tocó atestiguar en los primeros días de búsqueda, aseguró que no veía a Quiroga desde hacía 3 años. Por esos días, el domicilio de Quiroga fue allanado allí y encontraron dos teléfonos. Uno de los dispositivos no sólo mostró que el vínculo entre ambos continuó sino que también fue con quien tuvo la última comunicación antes de desaparecer.
Según los investigadores pudieron saber, Quiroga y Aciar fueron novios años atrás y después terminaron esa relación sentimental. No obstante, se veían de vez en cuando por lo que entienden que la ocasión pudo ser uno de esos encuentros.
Cabe aclarar que esta confesión todavía no ha sido dicha ante un juez, es decir que el magistrado Javier Alonso -titular de la Segunda Circunscripción, ubicada en Jáchal-, es el que daría como válida esta declaración cuando Návila sea indagada. Por ahora este hecho está en actuaciones policiales y todavía esta caratulada como actuaciones para establecer paradero. Ya que todavía la causa no llega a manos del juez que lleva la investigación.