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¿Quién es y qué hay detrás del caso de la anciana "perdida" en Rawson?

La mujer apareció con su andador ortopédico por las calles de la Villa Hipódromo, en la mañana de este viernes.
viernes, 23 de octubre de 2020 · 22:13

Durante la mañana de este viernes, la Villa Hipódromo se despertó consternada luego de que apareciera una anciana de avanzada edad por las calles del vecindario, aduciendo que su hijo estaba en estado de ebriedad y, aparentemente, la estuvo "maltratando". La mujer se trasladaba con ayuda de un andador ortopédico ya que tiene dificultades para caminar por sí sola.

Ante esto, trascendió que la anciana pasó la noche deambulando por las calles de la Villa Hipódromo, en malas condiciones y "con mucho hambre". Incluso, se afirmaba que los vecinos de la zona le brindaron comida para que pudiera recomponer su aparente estado deplorable.

Sin embargo, fuentes policiales afirmaron que la mujer no estaba en malas condiciones, sino que las condiciones en las que se encontraban son propias de la edad que posee y que no estaba pasando hambre. De hecho, sostuvieron que se trata de una mujer que no tiene problemas alimenticios, ni psiquiátricos. Todo lo contrario, "es una mujer lúcida", detallaron.

La identificaron como Hilda Argentina Santana, de 81 años. Vive junto a su hijo Martín González, de 66 años, en un hogar de calle Mercedita, en el interior de la Villa Hipódromo de Rawson. La anciana afirmaba que no quería ir a su casa por temor a encontrarse con su hijo, pues se encontraba en estado de ebriedad.

Sin embargo, según dijeron fuentes del caso, no es la primera vez que Hilda llama la atención de los policías cuando su hijo está ebrio. "El hijo tiene problemas con el alcohol y cada vez que empieza a tomar la mujer nos llama o viene a la comisaría -porque vive a la vuelta- para pedir que vayamos a detener al hijo", afirmaron las fuentes.

Tras el alerta, los efectivos de la subcomisaría Villa Hipódromo se acercan al domicilio y detienen a González hasta que se le pase su estado de ebriedad. Esta vez, no fue la excepción. Los policías acompañaron a la mujer a su casa y regresaron con su hijo esposado.

Sin embargo, la única compañía de la anciana es ese hijo. "Ya en la tarde, la mujer llamó a la dependencia para preguntar cuándo lo iban a soltar, que ya quería que volviera a su casa", comentaron. Esperaban que se le pasara la ebriedad para que, en las próximas horas, lo liberaran. Incluso, la mujer no quiso denunciarlo, como tampoco lo hizo anteriormente.

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