N. Q., de 33 años, fue acusada por un adolescente, al que cuidaba como empleada doméstica mientras su madre se iba a trabajar durante toda la mañana, de haberlo abusado sexualmente en reiteradas ocasiones, en su casa en Capital. Por lo que trascendió, el menor -ahora de 15 años- rompió en llanto y no aguantó más: decidió contarle a su madre de las vejaciones a las que era sometido por su niñera cuando tenía 13 años.
Y no sólo se lo contó a su mamá sino que durante la semana pasada, el adolescente pasó por Cámara Gesell y, según fuentes judiciales, expresó ante los profesionales que lo examinaban lo mismo que le relató a su madre. Entre otras cosas confesó que la empleada lo abusó entre 8 y 10 veces: se le metía en la cama y lo tocaba para estimularlo sexualmente, miraba al nene cuando se cambiaba, le practicó sexo oral y hasta llegó a violarlo en su propia cama.
La niñera, luego de realizar los terribles actos, le decía que no le vaya a contar nada a su madre porque no se trataban de hechos "malos". El menor no sabía cómo zafar de las situaciones ya que la presunta abusadora usaba toda su fuerza para mantenerse en el lugar abusándolo, mientras el pequeño usaba sus escasos medios para sacársela de encima.
Según pudo saber Tiempo de San Juan, la niñera niega rotundamente los abusos de los que se la acusa. De hecho expresó que la acusación fue armada, por la madre de la presunta víctima, para evitar pagarle una enorme suma de dinero que le debía. Al respecto dijo que le debía algunos meses, vacaciones, aguinaldo y diferencia salarial: en total, alrededor de $100.000.
La causa recayó en el Primer Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Alberto Benito Ortiz. A la niñera comenzó a asesorarla legalmente el defensor oficial, Carlos Reiloba. Actualmente, la asesora Filomena Noriega, quien ya pidió la eximición de prisión. Al ser un caso reciente, el magistrado aún no resuelve sobre ese pedido.
Más allá de ello, según los voceros, el menor fue contundente en su relato en Cámara Gesell. Aún resta ser examinada la niñera, hecho que será fundamental para determinar su culpabilidad. En este tipo de casos, de instancia privada, son fundamentales las pericias psicológicas para saber qué ocurrió.