Macabras coincidencias entre el femicidio que conmociona al país y el que ocurrió en San Juan hace 6 años
Una mujer fue brutalmente asesinada de 35 puñaladas en Buenos Aires por su pareja frente a su hijo de tan sólo 4 años, al igual que sucedió con el crimen de Estela del Valle Bustos, en Chimbas.
El caso es estremecedor y conmociona al país. Una joven identificada como Florencia Ovejero fue brutalmente asesinada en Buenos Aires por su pareja con 35 puñaladas frente a su hijo de 4 años, del mismo modo en que la sanjuanina Estela del Valle Bustos fue masacrada por su marido Cristian Fretes, ante la presencia de sus hijos aquella fatídica noche del 25 de mayo de 2013.
El femicidio que sucedió en la localidad bonaerense de Grand Bourg despierta la indignación de la opinión pública no sólo por la nueva víctima fatal de violencia de género, sino por la forma en que actuó el asesino que descargó su ira frente al pequeño, a quien dejó encerrado con el cadáver de su madre y se escapó.
Seis años atrás, en Chimbas, Fretes atacó violentamente a Estela con un cuchillo, le quitó la vida y sus hijos fueron testigos del horror, a tal punto que el más grande de ellos fue obligado a limpiar la sangre de la escena del crimen. Este atroz crimen que obtuvo la condena de prisión perpetua para el autor -en octubre de 2014- fue el primer procesado por femicidio en San Juan, en agosto de 2013, a poco de la creación de la figura legal dentro del Código Penal Argentino.
En ese árbol que estaba ubicado en el frente de la casa, inició el ataque de Fretes
Como sucedió en el femicidio de Ovejero, el monstruo sanjuanino que decidió acabar con la vida de la madre de sus hijos de forma espeluznante -acuchillándola y golpeándola hasta causarle la muerte- en el interior de la vivienda situada en el Barrio Las Alondras de la comuna chimbera, ante la mirada de los menores.
La mujer estaba embarazada de tres meses y fue su propio hijo, un nene de 11 años, quien ayudó a su papá a arrastrar el cuerpo hasta el baño, lavarlo para quitarle la sangre y acostarlo en la cama, bajo amenaza. Forzado por el asesino, la criatura también debió limpiar el lugar del ataque para borrar rastros de lo sucedido.
A diferencia del caso que aconteció el domingo último a más de mil kilómetros de distancia, Fretes no tuvo tiempo a fugarse y fue rápidamente detenido por la Policía cuando se despedía de sus hijos en el ingreso de su casa. Una familiar que sospechaba que podría haber sucedido algo fue quien dio aviso a las autoridades, por lo que las acciones del homicida cesaron allí.
Hoy, el chiquito que fue obligado a ocultar el crimen tiene 16 años. Según comentaron desde su entorno en notas periodísticas, nunca más volvió a hablar de la macabra tarea que le encomendaron. Los más pequeños que ahora tienen 9 y 11 años no tuvieron tanta participación, aunque permanecían en la casa cuando ocurrió la brutal embestida que empezó con una golpiza en la vereda del domicilio y continuó en el interior del mismo con la agresión con un cuchillo.
El tribunal de la Sala II de la Cámara Penal -integrado por los jueces José Atenágoras Vega, Juan Peluc Noguera y Ernesto Kerman- dictó el fallo que condenó al femicida a prisión perpetua por homicidio triplemente agravado, por ensañamiento, por el vínculo y por violencia de género, en un juicio abreviado.