Una madre está desesperada. Cuenta que su hija, una nena de 5 años, fue abusada sexualmente por su abuelo -el padre de su papá- y asegura que, a pesar de que en la Cámara Gesell quedó en evidencia que la chiquita había sido agredida por su familiar, el denunciado nunca fue detenido y hoy el sujeto de apellido Zárate camina libre de culpa por las calles.
"No sabía qué más hacer y por eso lo hago público. No es agradable dar detalles sobre lo que pasó mi hija, pero la justicia no resolvió nada y él está libre, es un peligro para otras menores",
sostuvo con preocupación G.C (no se identifica para resguardar la integridad de la presunta víctima).
Según relata la mujer, en junio de este año, su nena -que había pasado unos días en la casa de sus abuelos- regresó a su hogar y entre llanto le confesó que su 'tata' la había tocado en sus partes íntimas mientras estaba acostada. Por el nivel de detalle que la pequeña le ofreció que dista de un contenido propio de una criatura, la joven madre cuenta que fue directo a la comisaría a denunciar el hecho.
Como la denunciante y el papá de la niña no están en pareja, incluso él vive en San Luis, explica que decidió contarle primero a la esposa del acusado y abuela de sus chicos. "Hablé con la madre de mi ex primero porque no quería decirle por teléfono. Semejante noticia no era para darla de esa manera", indica y sigue:
"Pero la madre le contó al hijo. Ahí nomás me llamó, se enojó mucho conmigo y me aseguró que no le iba a creer nunca a mi hija, que le iba a sacar el apellido por mentirosa".
Con la causa iniciada en la Justicia, G.C recuerda que la nena fue entrevistada por profesionales en el Centro ANIVI, que el expediente por abuso sexual simple ingresó en el Segundo Juzgado de Instrucción y señala que su ex suegro nunca quedó detenido. Es que al parecer sus abogados presentaron la eximición de prisión y fue aceptada por el juez. De ahí en más, no tuvo novedades.
"No fue preso, no pasó nada. Sigue atendiendo su negocio en Rivadavia y haciendo su vida normal, mientras que mi hija tuvo que atravesar un tremendo trauma", expresa y agrega: "El padre de mis chicos (son dos, la presunta víctima y otro) se alejó por completo, al igual que su familia. No los llama, no los visita. Eligió creerle al padre antes que a su hija".
Cansada porque la Justicia no le respondió como esperaba, asevera que no sabe qué hacer:
"No me podía seguir quedando callada, necesito que alguien haga algo. Esto no puede quedar así. Mi hija necesita justicia ya".