Un "despiole" bárbaro se armó con la investigación a los denunciantes del aborto que se practicó en el Hospital Rawson bajo la órbita de Salud Pública, después de que el juez subrrogante en el Segundo Juzgado de Instrucción, Ricardo Grossi Graffigna, desestimara las denuncias efectuadas por dos médicos pues nadie sabe a dónde fue a parar.
A la Fiscalía de Instrucción Nº 4 ingresaron dos denuncias de los médicos Federico Bazán y Federico Antequeda contra quienes efectuaron el procedimiento que se llevó adelante y el dr. Daniel Galvani, tras analizarlo, le pidió al magistrado que desestimara las denuncias lo cual finalmente se concretó.
Entendiendo que la conducta que tuvieron los denunciantes fue inapropiada y que podrían haber incurrido en un delito, el fiscal remitió copias a la fiscalía correccional de turno, es decir la Fiscalía Correccional Nº 3 a cargo de Juan Manuel Galvez para que investigue el accionar de los denunciantes.
Sin embargo, el funcionario público dijo que hasta el momento no le "corrieron en vista nada" de esa investigación, asumiendo que las actuaciones "podrían estar en la Policía".
Por otra parte, en el juzgado correccional de turno tampoco se tuvo noticias sobre dicha investigación, algo que confirmó la misma jueza titular Silvina Rosso de Balanza.
Si bien Galvani señaló que a su entender hubo irregularidades de parte de los denunciantes, quienes no pertenecen al hospital y habrían entrado y actuado como si fueran parte del personal, aclaró que tanto el juez como el fiscal correccional que se expidan en la investigación podrían diferir con su visión. "El juez puede entender que no hubo delito y la causa se archiva, queda a criterio de ella", agregó.