A casi un año y tres meses de la tragedia de la explosión ocurrida en el taller de GNC, en la que dos trabajadores perdieron la vida, Fernando Suárez (43) y Crisitan Castro (38), el juez que investigó el incidente decidió procesar por homicidio culposo al único sobreviviente: Alejandro Paéz (41).
A cargo del Primer Juzgado Correcional y también de la investigación por la tragedia, el juez Eduardo Agudo consideró que Páez actuó de forma negligente y fue responsable por la muerte de sus dos compañeros.
Es que tras la pericias realizadas en el lugar, se estableció que hubo una falla humana que provocó el estallido. "Hubo un mal manejo del venteo de los tubos, acumulación de gas en un recinto donde había poca ventilación que, al alcanzar un punto de saturación, el combustible -en relación con el oxígeno de adentro- tuvo un contacto con una fuente de ignición y se produjo la explosión", explicó el magistrado.
De esto fue señalado Paéz, que no siguió el protocolo establecido por las normas de Enargas. Las víctimas eran quiénes controlaban el estado de los tubos.
El magistrado explicó que el procesado permanece en libertad y en esas condiciones llegaría al juicio, una vez que la causa sea elevada y si su fallo queda firme por resolución de la Cámara Penal, en caso de que hubiere alguna apelación.
Castro fue el primero en morir, ocho días después del incidente: el operario tenía el 20% del cuerpo quemado, una importante lesión en su mano y el tórax afectado porque la explosión lo golpeó muy fuerte. Un mes después falleció Suárez, el ingeniero que controlaba los tanques. Tenía el 60% de su cuerpo quemado.
El taller estaba ubicado en Trinidad, justo al lado del Colegio Santo Tomás de Aquino por lo que la tragedia pudo ser peor de lo que fue con más víctimas.