En menos de 50 días, los jueces provinciales sentenciaron a tres mujeres con condenas históricas para San Juan. Se trata de una joven de 18 años que mató a su bebé (Irina Carrión), la otra por asesinar a su marido Alfredo Turcumán y la tercera, una mujer que prostituía a sus hijos con retraso mental. A continuación, un repaso de las tres duras sentencias.
Lejos de estar feliz por la llegada de su primogénito, Irina Carrión tuvo 9 meses de embarazo que los sufrió debido a que jamás lo buscó ni lo quiso tener. Es por ello, que cuando lo tuvo, espero 10 días desde su nacimiento, lo asesinó y luego lo metió en un balde de 20 litros para esconderlo e intentar, con ello, hacerlo desaparecer.
Este aberrante hecho ocurrió en octubre de 2016. Según la defensa de la joven madre de 18 años (actualmente de 20), asesinó a su hijo en un completo estado de delirio posparto. Estrategia que intentó utilizar para absolverla de la causa. Pero, no le funcionó.
Carrión sufrió su embarazo además porque fue producto de una violación por parte de su tío y las condiciones socioeconómicas en las que vivía eran precarias. Por ello, la mujer decidió primero ocultar su embarazo durante los 9 meses de gestación y luego, cuando nació, asesinarlo y arrojarlo a un tacho.
El bebé apareció en el tacho de pintura en absoluto estado de descomposición en una vivienda aledaña a la suya, en Santa Lucía. Rápidamente, las pericias forenses arrojaron que tenía signos de estrangulamiento y que el bebé era hijo de Irina Carrión.
La causa recayó en el Quinto Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Benedicto Correa, quien luego de reunir las pruebas entendió que debía procesarla por homicidio agravado por el vínculo. Este delito podía dejarla el resto de su vida tras las rejas.
El juicio se inició el miércoles 27 de junio en la Sala II de la Cámara Penal, a cargo del juez José Atenágoras Vega. Tras varios días de juicio, el magistrado dio lugar al pedido de la fiscal de cámara Leticia Ferrón de Rago, quien solicitó la máxima pena para la acusada de matar a su bebé recién nacido: prisión perpetua.
Claudia Moya: asesinó a su marido de un puntazo
El 13 de junio de 2017 explotaban los medios con la terrible noticia de una mujer que había asesinado a su marido de un puntazo certero en el corazón. No solo fue nota en los medios locales sino también en reconocidos medios y programas nacionales.
Todo empezó con una simple discusión de pareja, como todas, en el hogar que compartían en Trinidad, Capital. El entrecruce de palabras quedó corto cuando Moya tomó un cuchillo y le dio una puñalada certera en el corazón de su marido Alfredo Turcumán.
El hombre fue hospitalizado de urgencias en el hospital Rawson pero lamentablemente, luego de 9 días de agonizar, Turcumán falleció. Desde el día en que le dio el puntazo, la mujer quedó detenida y la causa, al morir la víctima, pasó de tentativa de homicidio a un homicidio concreto, además agravado por el vínculo. Este delito, como el caso anterior, podría haberla dejado en la cárcel toda su vida.
El caso quedó nuevamente en el Quinto Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Benedicto Correa. El magistrado, luego de analizar las pruebas, descartó por completo que el puntazo letal a su marido Alfredo Turcumán, de 28 años, haya sido en defensa propia sino, lo contrario, resolvió que la mujer actúo con dolo (con intención) y por ello, decidió procesarla por homicidio agravado por el vínculo y un embargo de $500.000.
La causa recayó en la Sala III de la Cámara Penal compuesta por un prestigioso tribunal: los jueces Eugenio Barbera, Maximiliano Blejman y el subrogante Ernesto Kerman. Previo a la sentencia, desfilaron una gran cantidad de testigos, entre exparejas de Moya, psiquiatras, forenses y familiares de ambos.
Luego de escuchar todos esos relatos, el tribunal decidió condenarla por homicidio agravado por el vínculo pero la sentenciaron a 15 años de prisión, pese al pedido de perpetua de la Fiscalía. Esta decisión se debió a que la mujer actúo en un acto reflejo y, también, se enfocaron el contexto doméstico en el que vivía la pareja: una relación violenta y tóxica.
NH: prostituía a sus hijos y los hacía presenciar cuando tenía sexo con un Pitbull
Este caso es, sin dudas, uno de los más aberrantes que se haya conocido en San Juan. Fueron una continuidad de abusos contra sus tres hijos que recién salieron a la luz en noviembre de 2017. Los tres hijos de la mujer tenían 16, 14 y 9 años. Todos con enfermedades de transmisión sexual y con un importante grado de retraso mental.
Desde ese momento el juez Martín Heredia Zaldo, a cargo del Cuarto Juzgado de Instrucción le dictó a la madre de los chicos N.H., un auto de procesamiento con prisión preventiva: "Abuso sexual con acceso carnal reiterado; agravado por el vínculo en concurso ideal con corrupción agravada de menores".
Según el fallo del juez Martín Heredia Zaldo, esa mujer de 38 años abusó sexualmente de sus tres hijos, obligándolos a que le practicaran sexo a ella; hacía que entre ellos practicaran sexo; los prostituía en su casa y en domicilios particulares de Capital; y no tenía reparo en que la vieran cuando se hacía practicar sexo por un perro Pitbull.
La causa fue elevada a juicio y la Sala II de la Cámara Penal, a cargo del juez Juan Carlos Peluc Noguera, fue la encargada de condenar a esta mujer “degenerada, perversa, depravada, no puede ser llamada madre”, como le dijo la fiscal Leticia Ferrón de Rago mirándola fijamente a los ojos.
Desde Fiscalía pidieron una condena de 30 años de prisión; mientras que la abogada defensora de la mujer acusada, a cargo de la doctora María Filomena Noriega, pedía la absolución con el argumento de que en realidad era el mayor de los tres hermanos el que prostituía a los otros dos menores.
Sin embargo, el argumento de la defensa quedó sin efecto luego de que el jueves último al mediodía, el juez Peluc Noguera, luego de escuchar a gran cantidad de testigos, decidió dar lugar al pedido de la Fiscalía y condenó a 30 años de prisión a esta “perversa, depravada y degenerada mujer”, como la había definido la fiscal.