El 1 de septiembre personal de la Policía encontró a Miguel Ángel Pérez tendido en la intersección de las calles Laprida y Nacional, San Martín. Los médicos trabajaron, se constató que había fallecido y se lo llevaron a la Morgue Judicial.
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SUSCRIBITEEl 1 de septiembre personal de la Policía encontró a Miguel Ángel Pérez tendido en la intersección de las calles Laprida y Nacional, San Martín. Los médicos trabajaron, se constató que había fallecido y se lo llevaron a la Morgue Judicial.
Por otro lado su familia, que no era notificada, empezó a preocuparse por el paradero de Miguel, y realizó llamados a todos lados para poder encontrarlo, pero todo fue negativo. Hasta que pasadas las 6 de la mañana de ese mismo día, el teléfono sonó y desde la Comisaría 19na le dijeron: “su hijo está muerto, está en la morgue”. Una noticia que cayó durísimo en la familia y sin creer fueron hacía el Hospital Marcial Quiroga, para constatarlo y al llegar, fue reconocido y era él.
Desde ese momento empezó la investigación de la familia, ¿quién fue?, ¿a qué hora fue?, ¿qué le pasó?, pero nadie logró darle una pista concreta. Los meses pasaron y familiares que se pasearon por todos los medios no tuvo respuestas ante su pedido de justicia para que el sujeto que lo hizo sea señalado, pero luego de casi tres meses apareció el culpable.
Del otro lado, la Policía, con investigaciones a cargo de la seccional 19na y de la División Delitos de la Central de Policía, a los días lograron dar con la camioneta Ford F100. Cuando se allanó el domicilio hallaron el rodado con una mano de pintura azul celeste muy mal pintada, con golpes en la zona delantera y lo más importante, en las micas delanteras hallaron las marcas de sangre.
La camioneta fue llevada a la Central de Policía y se la empezó a investigar, principalmente las marcas de sangre. Tras los largos análisis, la prueba salió positiva y confirmaron que eran de Miguel Ángel Pérez.
Con todas las pruebas necesarias, faltaba determinar quien fue el que condujo esa camioneta. Fue ese el momento que el hombre, que vivía en el mismo lugar que donde se realizó el allanamiento, sin salidas y por consejo de su abogado confesó “yo lo hice”.
El hombre se confesó ante la justicia y todo se aclaró. El hombre identificado con el apellido Andrada quedó detenido en la Central de Policía a principio de mes y hace aproximadamente 15 días fue enviado al Penal de Chimbas.
