La aberrante mala praxis que sufrió Liam Guevara al nacer,
en marzo de 2015, cuando le amputaron dedos de su manito porque le pusieron un
secador de pelo en una incubadora que no funcionaba correctamente, promete no
quedar en la nada, al menos para una fiscal. Se llama Claudia Salica y es quien
ahora imputó a una gerente y a una enfermera de la Clínica Mayor para que sean
indagados penalmente, después de que en noviembre del año pasado la justicia
había absuelto por el beneficio de la duda a la única imputada: la enfermera
Graciela Espíndola (59).
La fiscal Salica imputó a la gerente Analía Fernández por el
delito de encubrimiento por ocultamiento de prueba. Y a la enfermera Marisa
Garay por el delito de lesiones culposas. También pidió la ampliación del
requerimiento fiscal para el médico Mario Tripolone, jefe de Neonatología. Los
tres son empleados de la Clínica Mayor.
Según la imputación de la fiscal Salica, la gerente Fernández
dijo en una reunión privada a los empleados que el grupo que manejaba la
Clínica Mayor había dado la orden de "hacer desaparecer el secador de pelo” y
que se debía decir que el instrumento "nunca existió”.
Respecto de la imputación a la enfermera Garay, es porque
era la Jefa de Enfermería y no podía desconocer lo que habían hecho con Liam.
Y respecto del médico Tripolone, la fiscal Salica quiere
ampliar la investigación para ver si sabía o no lo que ocurrió. En un
principio, según declaraciones a los medios, Tripolone le había dicho a familia
que Liam había nacido con ampollas en la manito.
Cuando la abuela pidió sacarle las vendas, se dieron cuenta
que lo habían quemado en esas 8 horas que injustificadamente lo habían separado
de su joven mamá. Otro médico le dijo a la familia que iban a tener que amputarle
parte de los dedos porque lo habían quemado con el secador de pelo en la incubadora.
A raíz de las nuevas imputaciones de la fiscal Salica, el
caso será investigado nuevamente en el Primer Juzgado Correccional.
En un primer momento fue investigado en el Quinto Juzgado
Correccional a cargo de Matías Parrón. Allí terminó imputada sólo la enfermera
Espíndola. Pero en el juicio que se hizo en el Cuarto Juzgado Correccional, a
cargo de Silvina Rosso, se determinó que no había pruebas suficientes para
condenar a la enfermera y se la absolvió por el beneficio de la duda. Pero se
ordenó seguir investigando.
El abogado de la familia de Liam en ese momento, Fernando
Ramhé, lamentó que el juez Parrón, en su investigación, no hubiera pedido a
tiempo las filmaciones de las cámaras de seguridad de Neonatología de la
Clínica Mayor, lo que habría sido una prueba fundamental.
Cabe recordar que en el juicio la enfermera Espíndola dijo
que "Marisa –Garay- toma el secador de pelo y calienta la incubadora. Yo tomo
al bebé y lo instalo dentro de la incubadora. Marisa continuó con el secador de
pelo dentro de la incubadora y yo me retiro”.
Durante el juicio el personal de la Clínica Mayor que
declaró dijo que era una práctica habitual usar el secador de pelo en las
incubadoras y que lo guardaban en el último cajón de un carro ubicado en
Neonatología.