Nadie entendió qué quiso hacer, pero lo concreto es que en
el primer día de audiencia Sergio Daniel Fernández Santa Lucía (31) logró tener
una aglomeración de abogados defendiéndolos, acusado como el autor material del
homicidio del abogado Francisco Sirera, ocurrido el 19 de mayo de 2014 a las
22.50 horas en Trinidad, cuando recibió 10 cuchillazos en la puerta de su casa.
Y la situación es aún más extraña si se tiene en cuenta que
esa defensa de Fernández Santa Lucía está compuesta por un abogado del Estado
Provincial y dos particulares.
La situación fue advertida por el Defensor Oficial N° 4,
Carlos Reiloba. Al empezar el debate, pidió la palabra y le planteó al tribunal
de la Sala Segunda de la Cámara Penal cómo seguía su participación en el
debate.
Fue después de que, inesperadamente, se presentara en la
sala el abogado Gustavo Ramón Vila (43), aduciendo un poder de Sergio Fernández
Santa Lucía con el que lo designaba como su defensor.
Consultado por el juez Ernesto Kerman, presidente del
tribunal junto a Juan Carlos Peluc Noguera y José A. Vega, el imputado
Fernández Santa Lucía dio su consentimiento a esa designación.
Pero lo que no se dijo públicamente en el debate es que en
ese poder también se la designaba como abogada defensor a la doctora Vanesa De
Dax Sanso (44).
Así, Fernández Santa Lucía logró tener tres abogados
defensores: uno del Estado y dos particulares.
Ante el pedido del defensor oficial Reiloba, quien entendía
que con la designación de Vila y Sansó ya no tenía sentido su presencia, el
Presidente del tribunal le dijo que ya iban a resolver esa situación.
Eso podría ocurrir en las primeras horas de este martes.
El Defensor Oficial es un abogado que el Estado Provincial
asigna a personas que no pueden costear a un abogado particular o a quienes se
vieron abandonados por sus abogados de improviso, antes de empezar el juicio.
No es el caso de Sergio Daniel Fernández Santa Lucía: en la
etapa de instrucción tuvo un abogado a particular, pero desde hace mucho tiempo
es asistido por el defensor oficial Reiloba.
PROCESADOS
En la Sala Segunda no pasó desapercibida la insólita
situación de la defensa del acusado de asestar los 10 cuchillazos al abogado
Sirera. Como tampoco pasó desapercibido por las autoridades y abogados
particulares que los dos abogados particulares que nombró Sergio Fernández
Santa Lucía han sido procesados recientemente.
En el caso de Vila, el juez Martín Heredia, del Cuarto
Juzgado de Instrucción, lo procesó sin prisión preventiva en febrero último por
el delito de encubrimiento. Le encontraron en su casa una moto que un
delincuente había obtenido mediante una estafa.
Y el abogado Vila aún tiene pendiente una resolución en el
Primer Juzgado de Instrucción: el juez Benito Ortiz lo detuvo y lo excarceló también
por el delito de encubrimiento. Fue después de que encontraran en su casa una
camioneta Amarok que había sido robada a un vecino suyo en Villa Krause, un
bioquímico de apellido Camenforte.
Por otro lado, la abogada Vanesa De Dax Sansó, quien no
estufo presente físicamente en la audiencia del lunes, fue procesada en marzo
último por el juez Benedicto Correa, del Quinto Juzgado de Instrucción, por el
delito de estafas reiteradas.
Y, como Vila, también tiene causas pendientes en otros
juzgados de instrucción por otras causas.
Junto a Sergio Fernández Santa Lucía también está imputado por
el crimen del abogado su padre, Federico Cecilio Fernández Gizzi (58), acusado
de homicidio en grado de partícipe.
Según la acusación fiscal, Sergio Fernández Santa Lucía fue
quien le dio los 10 cuchillazos al abogado Sirera. Su padre lo llevó hasta la
casa del profesional y lo esperó a una cuadra en una moto 110 cc para tratar de
huir.
Nunca imaginaron que un testigo directo vio la discusión y
escuchó los tres gritos desgarradores del abogado Sirera, diciendo "hay” ante
los cuchillazos que en minutos le quitaron la vida.
Y tampoco imaginaron que se iban a topar con un patrullero
que hacía prevención en la zona. Eso permitió que ambos, padre e hijo, fueran
atrapados hasta con la bayoneta de 40 centímetros y con manchas de sangre en la
ropa.
Ambos acusados del crimen del abogado Sirera son el padre y
el hermano de Federico Fernández Santa Lucía, el sujeto que cayó preso por
trata de personas (intentó vender a su cuñada por 10.000 pesos a una red de
prostitución en Santa Fe).
Al ser detenido le encontraron un celular con un video en el
que se hacía practicar sexo oral por su hijo de 3 años. Por ese hecho fue
condenado.