Roberto Oscar Figueroa, el cabo de la Policía de San Juan detenido por el presunto abuso sexual de su sobrina de 11 años, se abstuvo de declarar ante el juez Benedicto Correa, del Quinto Juzgado de Instrucción.
El efectivo policial fue llevado el jueves a Tribunales, donde se lo vio caminar con dificultad por una operación que tiene en una de sus rodillas.
Tras abstenerse a declarar, el Cabo fue enviado de vuelta a los calabozos de una comisaría. Generalmente eso ocurre cuando hay dudas respecto del delito que le achacan al efectivo policial. De lo contrario, generalmente los envían al Penal de Chimbas.
El abogado defensor Marcelo Fernández Valdéz adelantó que solicitó la realización de la Cámara Gesell a la menor.
El abogado Marcelo Fernández Valdez
Ese peritaje será clave para saber si la niña dice la verdad o miente; como también se sabrá qué rol tuvo el Cabo de la Policía en la agresión sexual.
De lo que no hay dudas es que la niña fue víctima de un abuso sexual. Se probó cuando la revisó el médico legista y comprobó que tiene "desfloración de vieja data”.
La niña y su tío policía vivían en una misma casa en Caucete. El presunto abuso sexual habría sido descubierto cuando la niña le contó del ataque sexual a una amiga de su madre. En un principio había muchas dudas sobre su relato, pero cuando el médico legista la revisó, se probó que no mentía.
Lo que ahora el juez Correa investiga es el rol que pudo haber llegado a tener el cabo Figueroa en ese ataque sexual.
El juez Benedicto Correa.