Por Gustavo Martínez Puga
El rumor corre cada vez más fuerte por los pasillos de la Sala I de la Cámara Penal: el histórico juicio por la peor masacre en la historia criminal sanjuanina podría llegar a ser nulo. ¿Por qué? por una vieja y áspera relación entre el abogado defensor de la principal sospechosa del crimen, Rosa Videla, y uno de los jueces del tribunal.
Es que, apelando al principio jurídico básico de la imparcialidad que debe garantizar el juez a todas las personas que son juzgadas, el defensor oficial Carlos Reiloba tendría motivos suficientes para plantear la nulidad del debate y enviar todo a fojas cero, si es que decide hacer semejante planteo.
Esto se debe a una serie de enfrentamientos públicos que tuvo ese defensor oficial con el juez Raúl José Iglesias, uno de los tres magistrados del tribunal de la Sala I que lleva adelante el juicio por las 160 puñaladas que recibió Cristina Olivares el 7 de julio de 2012 en Pocito.
ANTECEDENTES
El último de los enfrentamientos fue, justamente, por el caso Olivares. Tras la renuncia de dos abogados particulares, Rosa Videla finalmente aceptó que la defienda un defensor oficial. En ese momento el que estaba de turno era el Defensor Oficial N°1 Mario Vega.
Pero ese funcionario no quiso aceptar el caso y la defensa saltó al Defensor Oficial N°4 Carlos Reiloba. Enterado el juez Iglesia de esa decisión, habría intentado resistir a Reiloba por aparentes rispideces anteriores entre ellos dos, según fuentes judiciales que intervinieron en el proceso.
Al parecer, el juez Iglesias no se había percatado de las razones de peso que tenía Mario Vega para no ser el abogado de Rosa Videla, y del escándalo que se iba a generar si el tribunal de la Sala I resistía su inhibición. El motivo del apartamiento de Vega es incuestionable: fue el abogado del Estado que asesoró a Cristina Olivares en la causa por violencia de género que sufrió por parte de su ex marido, Miguel Ángel Palma, quien también está sospechado de ser uno de los principales asesinos.
Cuarenta y ocho horas después, disipada la presunta presión del juez Iglesias, a Reiloba no le quedó otra que aceptar la defensa de Videla.
Ese episodio le puso una cuota extra de tensión a la relación.
Es que ya antes hubo duros enfrentamientos públicos entre el defensor Reiloba y el juez Iglesias que traspasaron las paredes de la Sala I y son vox populi en Tribunales.
Por ejemplo, en abril de 2013, en una causa por robo contra José Puelles y Gerónimo Torres, hubo un durísimo cruce verbal entre ambos funcionarios judiciales. Ése fue en un juicio colegiado en el que Iglesias era vocal. El lío se armó cuando el defensor Reiloba le pidió al tribunal que le garantizara su integridad física y su decoro, debido a que se había roto una ventana de la Sala I que caía sobre la cabeza del defensor Reiloba.
Esa ventana da a la calle Rivadavia y se temía que familiares de los involucrados pudieran atentar desde la vía pública porque estaban escuchando todo lo que ocurría en el juicio.
Ante la presencia de otros funcionarios y del otro abogado defensor, César Jofré, el juez Iglesias se ofuscó y retó como a un niño al defensor Reiloba por el planteo que estaba haciendo, dejando boquiabierto a los presentes, según confirmaron fuentes que estuvieron en ese debate. El defensor Reiloba respondió y se generó un fuerte malestar.
El otro episodio con alto voltaje verbal entre Reiloba y el juez Iglesias fue en el juicio por robo agravado contra Fabricio Marrello y David Cejas, realizado en septiembre último en la Sala I en la modalidad unipersonal, es decir, que el único juez era Iglesias.
Ya con el antecedente desatado por una ventana rota, el juez Iglesias recriminó en público a Reiloba –ante los funcionarios y el abogado defensor Jorge Olivera Legleu- para que le explicara por qué estaba él como defensor oficial de Cejas si por los turnos determinados por las fechas indicaban que debía estar presente el defensor oficial Vega.
Reiloba reaccionó en público y explicó con malestar que Vega le había dejado el caso porque había estado de licencia y se consideró para el bien del imputado que no era justo cambiarle de abogado casi al finalizar el proceso en su contra. Además, había una resolución formalizaba ese cambio, por lo que no había ninguna ilegalidad.
POR ESCRITO
Incluso, hay constancia en un oficio que el juez Iglesias le pidió explicaciones por escrito al defensor Mario Vega, a quien intimó a que le informará qué días había estado de licencia en septiembre de 2014 y si era cierto que había encomendado a Reiloba subrogarlo.
Eso terminó de desatar la ira de Reiloba, por el descrédito que sufrió en público sobre su palabra.
En Tribunales explican que todos esos hechos tienen testigos y evidencias que podrían llegar a demostrar que el juez Iglesias puede tener cierta animosidad para con el defensor oficial Reiloba, lo que podría llevar a pensar sobre una presunta parcialidad en contra de Rosa Videla por parte de uno de los tres jueces de la Sala I de la Cámara Penal.