Hebilla hermanos es una empresa distribuidora de firmas importantes de golosinas y productos alimenticios que trabaja con un gran número de empleados debido a su alcance en toda la provincia. Esta compañía había sufrido en tres oportunidades previas robos con la misma metodología que este cuarto, finalmente desbaratado. Las denuncias de los primeros “golpes”, sumadas a las investigaciones de la Brigada Sur y a algunas investigaciones internas de la empresa hicieron que el “auto robo” de casi 31 mil pesos fuera frustrado.
Los tres atracos previos fueron clave para desentramar la metodología que utilizaron los delincuentes para realizar los golpes. A su vez, al tratarse de empleados de la empresa, hubo errores cometidos que hicieron sospechar a los investigadores. Por ejemplo: en todas las ocasiones los robos fueron de alguna manera “incoherentes” debido a que los supuestos ladrones no discriminaban entre dinero, mercadería, herramientas de la camioneta de la empresa, etc. Según fuentes de la investigación, esto levantó sospechas dado que generalmente, los ladrones saben “a lo que van” y no entorpecen su cometido llevándose cosas que no les resulta fácil de manejar después, por ejemplo los matafuegos o los gatos hidráulicos de la camioneta.
Otro dato clave fue la pista de la ruta escogida, dado que era siempre en zonas donde no había señal telefónica de la compañía Claro, que es la que utiliza la empresa Hebilla hermanos para comunicarse con los empleados, como también para mantener registrado por satélite el lugar donde sus vehículos están ubicados.
En esta oportunidad, se sabía que el camión de la empresa transportaría una suma importante de dinero ya que en la zona de Valle Fértil, donde había trabajado la camioneta, no hay buzón para ir descargando el dinero recaudado. La policía plantó billetes marcados en los comercios vallistos que comprarían golosinas en Hebilla, para que éstos se los otorgasen al empleado de la empresa. Estos billetes estaban marcados en un acta, con sus números de serie anotados y chequeados. Se trataba de 50 billetes de $100.
Tal y como se esperaba, los billetes se entregaron al vendedor de Hebilla, quien los transportaría en sobres hasta la empresa (cada sobre con un monto diferente de acuerdo al comercio que le abonaba). Luego de una jornada completa de trabajo en Valle Fértil, el camión emprendía camino hacia San Juan y era allí, en la ruta, donde no hay señal ni satélite que ubique el vehículo, que se llevaría el golpe maestro.
El camión de Hebilla emprendió camino desde Valle Fértil, sabiendo que desde la Difunta Correa hasta la Cuesta de las Vacas, no habría señal ni forma de que se registrara nada. Allí, pasando el típico paraje caucetero es que a la camioneta se subió un segundo hombre. A su vez, dos motocicletas policiales seguían de cerca, pero sin ser vistos, todo el movimiento.
Fue justo antes de la Cuesta de las Vacas, donde en teoría retomarían señal de Claro, que la camioneta se detiene, se baja un hombre (el que había subido hace momentos) y aborda un remís ploteado de la empresa V.I.P con todo el dinero robado de la camioneta. Por su parte, el otro hombre, la supuesta “víctima” quedó en la camioneta para simular luego que fue desnudado y abandonado allí tras el robo.
Los investigadores ya sabían que el dinero iba en el auto, y debían detenerlos para capturarlos con las “manos en la masa”, por lo que se había montado un operativo unos kilómetros después, en el control Fito Sanitario, la posta final del plan. El cálculo de cuánto se demoraría el remis desde la Cuesta de las Vacas hasta el control ya había sido tomado, pero aun así, los delincuentes le ganaron a los tiempos debido a que circularon a gran velocidad, según fuentes policiales.
Unos seis minutos después, el Siena blanco llegó al control del PROCEM, donde la policía logró cercarlos, encerrarlos y quitarles todo el dinero.
¿Quiénes son Antonio Díaz, y Domingo Aguilar?
martes 12 de mayo 2026




