Asesinato del oficial gay

Cómo el hotel alojamiento encubrió el crimen del policía Mario Vega

La desaparición del uniforme policial del inspector Mario Vega (52) de la escena del crimen en la habitación del hotel por horas Tú y Yo es una de las principales preocupaciones de la justicia.
sábado, 18 de febrero de 2012 · 12:21
Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Las 11 puñaladas que recibió el oficial inspector Mario Vega en su cuello siempre le hicieron pensar a los investigadores del Cuarto Juzgado de Instrucción que quien se confesó como autor del asesinato, el taxi boy Pedro “El Loco Titi” Zamora (23), no pudo haber actuado solo. Y ahora, con los detalles del crimen que reveló el último miércoles, en la justicia tomó forma esa sospecha y directamente orientaron la investigación hacia el encubrimiento que se produjo desde el hotel por horas Tú y Yo, ubicado en la calle Saavedra, en Chimbas.

Es que en la confesión que hizo Zamora, a quien el policía había contratado por sus servicios sexuales en reiteradas oportunidades, se conocieron una serie de datos que evidencian la complicidad que hubo por parte del hotel para encubrir el crimen.

La primera de ellas tiene que ver con la desaparición del uniforme oficial del policía. Zamora confesó que, tras asesinar a puñaladas a Vega con el cuchillo que siempre llevaba junto a su arma reglamentaria, arrastró el cadáver desde las piernas, lo cargó al auto Fiat Uno del policía y se llevó consigo el arma reglamentaria, la computadora personal y el celular del policía. Todos estos elementos luego fueron hallados por los investigadores. Pero dejó en la puerta de la habitación número 2 del hotel por horas, en el lado de afuera, el uniforme de Vega. Y eso nunca apareció.

Otro dato que evidencia la complicidad del hotel, tiene que ver con una situación no menos grave. Zamora confesó haber “coimeado” con 100 pesos a una empleada del hotel para que le abrieran el portón y lo dejaran salir.

Según el relato del taxi boy, quien admitió ante el juez José A. Vega haber matado al policía el 13 de diciembre último en una discusión cuando le confesó que tenía Sida y que lo había contagiado, desde el hotel no lo querían dejar ir cuando fueron a la habitación 2 a comprobar el estado en el que se encontraba mientras él conducía el vehículo para retirarse. Zamora dijo recordar que quedaron grandes manchas de sangre, en el piso y hasta en las paredes. Y que él atinó a limpiar un poco con las sábanas, pero que no fue suficiente. Según Zamora, supone que por eso no le querían abrir el portón. A lo que finalmente accedieron, supuestamente, por 100 pesos.

Si esto es cierto, el o los empleados de turno en el hotel estarían ante graves problemas, porque debieron haber dado aviso a la policía y no lo hicieron. Eso habría facilitado el trabajo de la investigación policial, más allá de que se supone que a esa altura Vega ya estaba sin vida. Por lo que habrían terminado encubriendo el asesinato.

Otro dato que quedó sujeto a verificación tras la confesión de Zamora, lo cual derivó el mismo miércoles en una inspección ocular y reconstrucción del crimen en el hotel, es si la entrada a la habitación 2 fue modificada tras el hecho. Zamora dijo al juez que la vio distinta, “más angosta” que cuando él estuvo. Supuestamente, esa modificación también habría sido para despistar. Pero en el juzgado le restaron importancia a ese dato. Y sí le dieron crédito a todo lo que dijo Zamora en el hotel, por la precisión de la información que suministró.

Ante esta situación, el juez José Vega decidió solicitar la detención de las tres personas (un hombre de apellido Frías y dos mujeres de apellido Oviedo y Avila) que esa noche del lunes 12 y primeras horas del martes 13 de diciembre trabajaron en el hotel, sospechados de haber encubierto el crimen del policía Mario Vega.

Estas tres personas fueron detenidas el jueves a la tarde y está previsto que el próximo lunes presten declaración ante el juez Vega. Ellos podrían saber qué fue del uniforme del policía Vega.

Por otro lado, ayer viernes fueron a prestar declaración testimonial los dos propietarios del hotel por horas, los hermanos Ricardo y Fernando Heredia. Ambos negaron ante el juez conocer que el crimen se produjo en el hotel de su propiedad. Y también negaron saber si los empleados tenían algún tipo de información de lo que ocurrió esa noche.