Hay dos formas de encontrar a Armando Gómez, más conocido como el “Chuschín ”. Siempre está en un colectivo o en la calle. Así se hizo famoso en San Juan, repartiendo estampitas durante todo el día y hablando de Boca y Sportivo Desamparados -dos de sus grandes pasiones- o de los “pechofríos” de River y San Martín. El humor también está presente en su vida cotidiana. “¿Hace cuánto que estás en la calle?”, preguntó este medio. “Y recién me bajo de un colectivo”, retrucó.
Todos los sanjuaninos lo vieron al menos una vez, pero en una nota a este diario se animó a contar detalles de su vida pocos conocidos. Habló sobre un apodo oculto, la cantidad de colectivos que sube por día y hasta lo acompañamos en su recorrido.
Nada le impidió salir a trabajar, ni siquiera su ceguera. Hace 40 años que “Chuschín” sale a la calle para ganarse el mango. Siendo adolescente, comenzó como vendedor ambulante en un carrito de venta de golosinas en la esquina de Laprida y General Acha.
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Después se animó a los colectivos, mundillo que jamás abandonó. “Chuschín” no tiene la cifra exacta sobre cuántos colectivos sube por día, pero tiene un estimado: “Más de 50 colectivos seguro”. Sabe que el primero es a las 8 de la mañana, partiendo desde su casa en La Bebida y el último cerca de las 20 horas, donde pega la vuelta.
Una vez dentro de cada unidad, todos saben qué viene: “Muy buenas tardes -tardes o noches-. Soy el Chuschín-manía, voy a ofrecerles las tarjetitas con frases varias”. La sorpresa para este medio llegó después para los pasajeros, y mucho más para este medio: “Sonrían porque estamos haciendo una nota para el diario Tiempo de San Juan”.
Cómo ayudar al “Chuschín”: pueden colaborar a través del alias de Mercado Pago Chuschin.2175.mp, o hacerlo a través de dinero en efectivo. Cómo ayudar al “Chuschín”: pueden colaborar a través del alias de Mercado Pago Chuschin.2175.mp, o hacerlo a través de dinero en efectivo.
En ese contexto, entre colectivos y calle, dio a conocer un apodo desconocidos. “A mí me dicen el ratero”. No por ser ladrón, si no por que anda un rato en un lado y otro rato en otro.
Como hombre de la calle, Armando percibe el malestar social. ¿Qué cambió en el último tiempo? “Lamentablemente, este tema económico se está poniendo más pesado”, dijo. Pero el vendedor es un hombre de fe, y como siempre ocurrió en su vida, decide ponerles el pecho a las balas. De allí nace su filosofía de vida, que la ejemplificó con uno de los ídolos del cuarteto: “Debe ganarse lo que uno quiera con esfuerzo propio. Ya lo dice el tema de Sebastián, es fácil ser ganador cuando lo tienes todo, pero es más lindo ganar cuando comienzas con nada”.
¿Y anécdotas? No tiene ninguna que atesora, pero sí decide quedarse con las amistades que formó de añares y quienes se acercan únicamente para saludarlos, aunque capaz él no los conozca.