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Punto de vista

Omar Pérez, el femicida sanjuanino al que nadie detuvo

Fue juzgado dos veces por violencia de género. Lo condenaron a un año de prisión por apuñalar 5 veces a su ex pareja, que se salvó de lo peor en el 2020. Yanina no pudo escapar del agresor. La asesinó en la puerta de su trabajo. La cadena de alertas que todos dejaron pasar.

Por Natalia Caballero

Recibimos la información. Femicidio en Angaco. Un equipo periodístico de Tiempo de San Juan llegó al cementerio municipal. Allí se conoció el terrible entramado que terminó con la vida de Yanina Pérez, asesinada de 9 puñaladas por Ariel Omar Pérez. El femicida -aún prófugo de la Justicia- ya había sido juzgado por intentar asesinar de 5 puñaladas a su ex pareja, madre de sus hijos. “No va a parar hasta que me mate”, le dijo a este medio su ex mujer. Ella se salvó, pero Yanina no. Lesiones leves agravadas por el vínculo. 13 de marzo de 2020. 2°juzgado correccional. Un año de prisión. Y acá estamos. 2024. Yanina muerta. Omar escondido.

No se puede afirmar que el femicidio de Yanina podría haberse evitado, pero sí se puede asegurar que Omar Pérez encendió todas las alarmas y pasó inadvertido. Una cadena de episodios violentos denunciados y acreditados por la Justicia no fueron suficientes para mantener al cuatrero detrás de las rejas.

Las interpretaciones dejan agujeros que les permiten a los Omar Pérez escabullirse de la Justicia. En el 2018 este sujeto tenía esposa e hijos. Su ex pareja fue quien lo denunció por golpearla. Fue condenado a un año de prisión por lesiones agravadas. Después de permanecer cinco meses libre, el 13 de marzo intentó asesinar de cinco puñaladas a su ex. Las lesiones fueron calificadas de leves porque la víctima se recuperó antes del mes. Si se hubiera desgarrado la pierna, quizás la condena era más dura. Es que la recuperación es más extensa. No lo sabremos. No hay sentido común.

Un escalofrío recorre el cuerpo de esta cronista al leer una nota publicada por el periodista Walter Vilca el 16 de enero del 2020. La ex de Omar habló tras haber sido apuñalada y compartió su testimonio con Tiempo de San Juan. “Lo único que pido es que, si lo pillan, no lo suelten más. Porque lo va a seguir haciendo. Ese hombre está enfermo de la cabeza. Está traumado. Me quiere a mí. Y no va a parar hasta que me mate. Recién cuando me mate va a estar tranquilo y en paz”, dijo casi anticipando este femicidio en la puerta del cementerio de Angaco.

Y otra vez volvemos a que la violencia no tiene género. A la instalación de esta tesis que se rebate con absolutamente todas las estadísticas que inobjetablemente ofrece la evidencia empírica. Niños, hombres y mujeres son víctimas de violencia. No hay dudas. En el 2023 la CAVIG - coordinada por los fiscales Roberto Ginsberg y Claudia Ruiz- recibió 2.887 denuncias de mujeres y 1.286 fueron por lesiones leves y graves. Las amenazas de muerte en contexto de violencia de género fueron 561, mientras que las desobediencias fueron 487. En un año se dictaron casi 947 prohibiciones de acercamiento por hostigamiento, lesiones y amenazas principalmente. Las causas de violencia de género representan el grueso de los casos que se tratan en Tribunales. No es relato. Son estadísticas.

Sentirse dueño del cuerpo de una mujer, sentirse propietario del otro es el trasfondo social que esconde la violencia de género. Marcar a la mujer como propiedad privada es un concepto que excede la desigualdad, que determina que en el circuito hay figuras que son dueñas de la vida y la muerte. Es así como los hombres violentos prueban este mandato en el cuerpo de las mujeres. Como lo expuso la antropóloga Rita Segato, quien vinculó la idea del cuerpo de la mujer como territorio y como todo territorio, puede ser colonizado por alguien más poderoso. “Está traumado. Me quiere a mí. Y no va a parar hasta que me mate. Recién cuando me mate va a estar tranquilo y en paz”, dijo la ex de Omar cuando la apuñaló. Era el cuerpo de su pareja, pero Omar se creía el dueño. Un territorio a colonizar. Incluso a través de la muerte.

La impotencia es que antes de Yanina, el femicida había pasado por el banquillo de los acusados. Su ex, a pesar del temor, lo denunció dos veces. La Justicia abordó el caso. Fue juzgado por la ley, pero las 5 puñaladas no alcanzaron. Tampoco alcanzó el antecedente de amenazas y hostigamiento. ¿Qué es suficiente?

A Yanina el prófugo la apuñaló 9 veces. La dejó tirada, aún con vida, en el cementerio de Angaco. Yanina no resistió. La pérdida de sangre y las heridas en sus órganos vitales fueron fatales. Sus hijas contaron que la víctima lo dejó el año pasado. Y Omar, como antes, fue a silenciar a cuchillazos. 2024. Yanina muerta. Omar suelto. Escondido. Ahora la Justicia tendrá que juzgarlo por femicidio. Ya no son lesiones leves.

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