La Real Academia Española no tiene una definición para la palabra "spoiler”, pero lo tomamos del lenguaje anglosajón para explicar eso que nos arruina una experiencia narrativa. La muerte de un personaje en un libro, el giro de una película, la sorpresa en el cuarto episodio de una serie. Todas cosas que nos sacan algo de la experiencia completa y que, por lo general, relacionamos con algo malo. Pero, ¿es realmente tan malo spoilear?
La ciencia ha tomado su posición al respecto y, luego de hacer estudios bastante minuciosos, pero no tan flexibles, llegó a la conclusión de que los spoilers no son algo malo, sino todo lo contrario. Conocer lo que va a pasar en una historia nos permite prestarles más atención a otros detalles y sumergirnos más en la trama y sus personajes, sin desviar nuestros esfuerzos a tratar de resolver un misterio. Sin embargo, las conclusiones a las que se llegan, vienen de experiencias realizadas en condiciones muy específicas, que rara vez se aplican a nuestra vida cotidiana y, mucho menos, al comportamiento normal de Internet.
Sin mencionar que las personas involucradas no tenían ningún tipo de manija por el relato que les estaban spoileando. Un punto importante a destacar es que, nos guste o no, hay una hipersensibilidad con el spoiler, debido a su subjetividad. Lo que para unos es una inmensa revelación, para otros es algo obvio que se sabía desde hace mucho o algo que no tiene importancia. Esta libre interpretación hace que no haya reglas de conducta frente a lo que se puede decir y lo que no, dejando en cada uno la decisión final y, si no te gusta, lo arreglamos afuera.
Internet nos da la posibilidad de enterarnos de todo lo que pasa en el mundo del cine y las series al instante, así como también nos deja interactuar con los mismos protagonistas de esos productos que seguimos con tantas ganas. Debido a la libre interpretación que mencionamos antes, hay una línea que divide a la información del spoiler, que, más allá de ser delgada y borrosa, parece que no importara. Podemos y, sobre todo, queremos saber todo al instante, ni bien pasa, ni bien sale. ¿Podemos culpar a alguien de esto? Medios de comunicación, los mismos estudios y distribuidoras, o nosotros mismos, posiblemente.
Usando algunos ejemplos, series como The Walking Dead, Game of Thrones, Flash y muchas más nos cuentan el capítulo en redes sociales mientras se está emitiendo en USA. Lo que suena a atrocidad, no parece afectar al rating ni la cantidad de seguidores que tengan, por lo que podemos asumir que a mucha gente le gusta que le cuenten las cosas antes de que sucedan, y por eso los grandes shows deciden hacerlo. Spoileame que me gusta, en otras palabras.
Todo esto se volvió un fenómeno muy de nuestro tiempo que se expresa con naturalidad. Antes podíamos ver un par de avances antes de ir al cine a disfrutar de un film, ahora tenemos infinidad de fotos y videos desde el set, declaraciones de los protagonistas y un montón de otros factores que nos preparan de manera diferente. Conocer el desenlace nos puede meter un poco más en la historia, pero ver cómo filman una escena es algo muy diferente y hasta nos distrae del pleno disfrute. Por suerte, hay realizadores que saben combatir estas prácticas que parecen inevitables. Looper: Asesinos del Futuro (Looper,2012) y Star Wars: El Despertar de la Fuerza (Star Wars: The Force Awakens, 2015), por nombrar un par de ejemplos, ofrecieron varios tráilers que nos ponían en clima y delimitaban el contexto, pero que desviaban muy bien la atención, para que nos terminemos sorprendiendo con quiénes eran los verdaderos protagonistas de la historia. Lo más común, de todas maneras, es rendirse ante los pedidos del público que quiere información las 24 horas del día, sin importar realmente lo que sea y corriendo el riesgo de contar todo.
El último ejemplo es el de Netflix y los lanzamientos de sus nuevas temporadas, hechas para ser disfrutadas en un fin de semana. Ese es un fin de semana de estar en la pomada o perecer ante la metralleta de spoilers y hay que elegir muy sabiamente. No hay experiencia como encarar una historia sin saber nada de ella, pero hoy en día es una meta casi inalcanzable, en especial con una oferta infinita de cosas para ver y leer. La cultura del spoiler no parece ser algo pasajero, sino algo a lo que hay que adaptarse, tanto a la hora de consumir como a la hora de crear.
Fuente: La Cosa Cine