En los teléfonos está la llave para
responder los interrogantes sobre el cinematográfico episodio que protagonizo
José López el martes a la madrugada en el convento de General Rodríguez. A los
dos celulares encontrados en su auto, una Meriva de 2005, se le sumaron otros
tres teléfonos que fueron secuestrados de su casa de Tigre, pudo saber Clarín
de fuentes oficiales y judiciales. La otra pista clave surgió en una oficina
del Microcentro. En ese lugar, el ex secretario de Obras Públicas acumulaba
pilas de documentos oficiales. "Hay copias de varias licitaciones y de
proyectos de licitaciones”, confirmó anoche un investigador. El lugar fue
allanado el miércoles por el juez Daniel Rafecas tras una dato concreto que
aportó la Oficina Anticorrupción.
"Los teléfonos son un tesoro”,
coinciden los investigadores. Eso explica la desesperación de López cuando lo
detuvieron en la madrugada del martes. "Preguntaba por los celulares”,
revelaron fuentes policiales. Una pericia completa de los aparatos permitirá
conocer el recorrido exacto de López desde su casa hasta el convento. Hasta
ahora se sabe que salió de su domicilio a la 1:04 de la madrugada. A esa hora,
el vehículo de López fue captado por las cámaras de seguridad del municipio de
Tigre, en 12 de Octubre y Ruta 26. A partir de ese momento hay un agujero negro
de casi tres horas. Según los registros oficiales, el llamado al 911 fue
realizado a las 3.53. Lo hizo un repartidor de pollos de la zona, que se asustó
por las monjas del convento.
La pericia de los teléfonos también
aportará datos sobre llamadas entrantes y salientes, mensajes de texto y el
contenido de los chats. ¿Quién lo llamó? ¿Por qué se fue con el dinero a esa
hora? ¿Con quiénes habló los días previos?, son algunas de las preguntas que
hasta ahora no tienen respuestas. Otra incógnita es dónde estuvo López antes de
llegar al convento. El estudio podría abarcar los últimos meses, tal como
reclamó la diputada Elisa Carrió.
A los dos celulares encontrados en su
auto se le sumaron otros tres aparatos que estaban en su casa. "Estaban
guardados, todo indica que estaban en desuso”, dijo una fuente de la
investigación.
Los teléfonos están bajo custodia de
la fiscal Alejandra Rodríguez. El ministro de Seguridad bonaerense Cristian
Ritondo pidió que el peritaje esté a cargo de la Policía Científica de la
Bonaerense, pero hasta ahora no se avanzó por cuestiones de competencia entre
la justicia provincial y el juez federal Daniel Rafecas, a cargo de la causa
por enriquecimiento ilícito.
Recién el jueves a la tarde se
declaró incompetente el juez de Garantías de Moreno que intervino por la
detención de López. Según pudo saber Clarín, las pruebas podrían ser remitidas
la semana próxima a Rafecas, que deberá decidir quién se hace cargo de la
pericia de los teléfonos. El juez quiere resolver cuanto antes la situación procesal
del ex funcionario. En fuentes judiciales se descarta que lo procesará.
El juez hizo varios allanamientos
esta semana. El más exitoso fue en una oficina de la calle Lavalle, en un
quinto piso. López había alquilado ese lugar hace muy poco tiempo para guardar
documentación. El dato lo aportó un particular ante la Oficina Anticorrupción,
a cargo de Laura Alonso. Una persona que se identificó con su nombre y apellido
denunció que en el lugar "entraban cajas” y que circulaban familiares directos
del ex secretario de Obras Públicas. "Hay mucha gente que quiere hablar pero no
sabe cómo. Nosotros podemos tomar denuncias, incluso con reserva de la
identidad”, explicó ayer Alonso.
Luego de chequear los datos del
denunciante, la OA le trasladó la información, en un sobre cerrado, al juez
Rafecas, que ordenó tareas de inteligencia sobre el lugar.
Durante el allanamiento, la Policía
Federal secuestró varias cajas con documentación. Había licitaciones oficiales
y proyectos. También se secuestraron varias carpetas con fotocopias de causas
judiciales, dijo a Clarín una alta fuente judicial.
El miércoles, el juez también allanó
las propiedades de López en Santa Cruz y Tucumán, pero en esos lugares no
encontró ninguna prueba valiosa para la causa.
Al cierre de esta edición, la Policía
se aprestaba a allanar otra vez la casa de López en Tigre a partir de una
denuncia sobre una caja de seguridad escondida en el quincho. "Debajo de
una de las ventanas del quincho se habría colocado la caja, a la altura del
piso, y luego se disimuló con cerámicas", reveló una fuente de la
investigación.
Según los vecinos, la vivienda sólo
se usaba los fines de semana y sus dueños no eran conocidos en el barrio,
aunque sospechaban que se trataba de "alguien importante" por los
autos que entraban y salían.Los testimonios recogidos por este diario dan
cuenta de unaremodelación, hace unoscinco años. En ese momento le agregaron una
muralla en el frente,con un cerco electrificado. Ahora solo quedaron dos
perros.