Un asado entre municipales que descansan de su labor es una postal que a veces vemos en alguna oportunidad. Vaya y pase, pero un asado en un cementerio, entre los restos de personas, es una cuestión que borda lo macabro y el mal gusto, informó el diario mendocino El Sol.
Esto es lo que pasó recientemente en el cementerio municipal de Guaymallén, donde los municipales que trabajan en el mantenimiento del mismo decidieron tomarse un descanso con un festín donde no faltaron, al parecer por los trozos de pan, los choripanes, las gaseosas y las fotos de tan "encantador" festín.
El problema es que el lugar elegido no fue el mejor. No fue en la dirección, en el galpón de mantenimiento o en la vereda por fuera del camposanto.
Por el contrario, los municipales eligieron una galería donde se encuentran los nichos y la gente deja flores en cada visita. Allí, dispusieron mesas, colocaron sillas, manteles, comieron y bebieron alegremente.
Fuente El Sol