En una extensa carta Lucas Szumsky cuenta su versión sobre Otto, el perro que hace unos días atacó y mutiló a su propietario en Buenos Aires y que fue sacrificado por un vecino. El hombre, un criador de esta raza, habla de la tristeza que le produce el final de la vida del que fue su perro y los describe como un animal amoroso.
Lucas rescató a Otto cuando era pequeño y para eso viajó desde Neuquén hasta Buenos Aires, donde recibió a la cría de 6 meses que pudieron salvar de una banda de peleas de perros clanditas. Luego del rescato volvió junto a su novia y el animal a su ciudad natal y por años lo cuidaron. Tiempo después tuvo que mudarse y al no poder tenerlo tuvo que regalárselo a Emilio Muñoz, quién se ofreció a cuidarlo y dejar que Szumsky lo visitara a cada tanto.
Hace tres años que Lucas no sabía nada de su perro hasta que por medios nacionales conoció la triste noticia del final de su perro. Al conocer esto viajó otra vez al lugar en el que vivía su antigua mascota y asegura que los vecinos le dijeron que el animal estaba atado todo el tiempo. A través de la carta Lucas Szumsky hace un llamado a la sociedad para que se tome conciencia de la necesidad de cuidar bien los animales.
El hombre cierra la extensa carta diciendo:
"Hasta que no cambiemos esa perspectiva y le ganemos al abandono, a la desigualdad y a la ignorancia...no seremos ¨dueños¨ de nada, sólo seremos esclavos de nosotros mismos haciéndole daño a seres que no se merecen esto.
Disculpen lo largo del texto, necesitaba escribir algo hoy en modo de desahogo.
Que descanses en paz Otto, te veré en algún momento y jugaremos como niño y cachorro....como en los viejos tiempos.
Lucas.”