El ataque al cura Marcelo Lopresti (37) aún no fue esclarecido. Fue baleado en Godoy Cruz cuando llevaba en su auto a una prostituta. Ella declaró que dos sujetos se acercaron y uno le disparó; él aseguró que quisieron asaltarlo, pero no le robaron nada. En tanto que las declaraciones son contradictorias sobre el motivo por el que estaban juntos.
En la madrugada del pasado jueves 7 de noviembre se produjo el ataque al párroco de la iglesia del pueblo Montalto Di Castro, al norte de Roma, Italia. El sacerdote recibió un disparo en la región izquierda de la zona abdominal, mientras estaba en su auto. A su lado se encontraba una trabajadora sexual de 32 años que había conocido minutos antes en el centro capitalino.
Las declaraciones judiciales de los protagonistas son similares pero difieren en cuanto a la razón por la que estaban juntos.
La prostituta declaró que un hombre (el cura) se acercó a ella en la esquina de calles Federico Moreno y San Luis, le preguntó por sus servicios y le pidió sumar a otra mujer. Buscaron a Adriana para concretar el requerimiento del cliente. Pero ella se sentía mal físicamente y el supuesto cliente la llevó hasta su casa en Las Heras. Luego, trasladó a la primera hasta Godoy Cruz donde fue atacado, en calles Guillermo Rawson y Vélez Sársfield.
Lopresti cuenta lo mismo en cuanto a tiempos y diligencias pero no sobre cómo conoció a la prostituta.
El cura aseguró el domingo al mediodía, cuando se le tomó declaración en el Hospital Central donde aún está internado, que él se acercó a las mujeres para ofrecerles ayuda porque advirtió que una lloraba (supuestamente Adriana que estaba descompuesta). Les dijo que si querían las llevaba a cada una a su casa.
Y continuó relatando que cuando estaba por llegar al barrio Pablo VI, en Godoy Cruz, fue interceptado por dos sujetos que intentaron asaltarlo y le dispararon.
Al religioso lo hirieron y no le robaron. Tenía en su poder una cámara de fotos profesional valuada en unos $30.000 que quedó en el auto; tampoco le sustrajeron dinero.
No obstante el caso continúa bajo investigación. Los teléfonos celulares de los protagonistas fueron secuestrados. En el de la prostituta buscarán si hay llamadas o mensajes que puedan establecer si ella participó de una emboscada a la víctima.
Fuente: Diario Uno.