Mientras continúa la guerra entre Rusia y Ucrania, las imágenes desgarradoras que se viven a diario conmueven a todo el mundo. Esto es lo que ocurrió con Sasha de 9 años, quien pasaba sus días jugando y yendo al colegio hasta que la guerra cambió su vida. Hace unos días, para salvarle la vida le amputaron el brazo izquierdo en un hospital ucraniano.
Sasha había escapado con su padre, madre y hermana de Gostomel, un barrio residencial al noroeste de Kiev. En esa situación, una lluvia de balas cayó sobre ellos. Su padre murió, pero Sasha, su hermana y madre se refugiaron en un sótano. Pero el brazo de la pequeña comenzó a engangrenarse, está en estado de shock y al rato de desmaya.
Luego de dos días consiguieron salir corriendo al Hospital Central de Irpin gracias a un grupo de voluntarios que cargó a la niña en una camilla improvisada. Y llegó la sentencia de los cirujanos: para salvar la vida de Sasha le amputaron el brazo.
Cuando salió del quirófano, la pequeña abrió los ojos. Primero preguntó que si seguía teniendo su mano: "No sabía qué decir. No sabía si mentirle o decirle la verdad", asegura la enfermera que la atendió. Y luego llegó la petición: un nuevo brazo artificial, rosa y cubierto de flores. Sasha no llora.
"Nos ha dado las gracias por salvarle la vida y por cuidarla", relató la profesional de la salud, pero una pregunta continuaba retumbando en su cabeza:"¿Por qué me han disparado los rusos? Espero que haya sido un accidente y que no tuvieran intención de hacerme daño".