Si Francisco Sáenz Valiente no tuviera fuertes lazos con un sector de la política argentina, el caso de la mujer que lo acompañaba y cayó desnuda de un 6° piso no habría pasado casi inadvertido en los grandes medios de comunicación.
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SUSCRIBITESi Francisco Sáenz Valiente no tuviera fuertes lazos con un sector de la política argentina, el caso de la mujer que lo acompañaba y cayó desnuda de un 6° piso no habría pasado casi inadvertido en los grandes medios de comunicación.
Estaban todos los ingredientes dados: un crimen; un gran empresario, familiar de titulares de un estudio jurídico que atiende las cuestiones legales de un importante conglomerado mediático nacional; otras mujeres en el lugar; orgías grabadas con cámaras de vigilancia.
Ahora, una amiga de la joven masacrada “prendió el ventilador” y desató un vendaval de información que dejaría aún más mal parado al principal sospechoso de femicidio.
La fallecida era una modelo brasilera de 26 años, identificada como Emilly Rodrígues Santos, que cayó desde lo alto de un edificio ubicado en el barrio porteño de Retiro, en Avenida Libertador al 1500. Una zona muy exclusiva.
Cuando el empresario quedó detenido, acusó el brote sicótico de Rodríguez, a la que aseguró intento “contener”.
De esta manera Sáenz Valiente trató de justificar los arañazos y lesiones que tenía en su cuerpo, provocados por la fallecida, que se identificaron como lesiones provocada por alguien que intentaba defenderse. Aseguran que la Justicia no le creyó.
En un programa televisivo, quien habló fue una amiga de la joven muerta, Brenda. Ella reveló las presencias en el departamento también de Juliana, una especie de madama, que le conseguía mujeres para fiestas sexuales a Sáenz Valiente, al que Brenda calificó de “sugar daddy”.
“A mi amiga la llevaron engañada porque confiaba en Juliana. No le gustan los ‘viejos’ (…) Y no necesitaba de eso porque tiene un novio de 36 años”. Este novio, señalaron después, “tiene varios trabajos, también es representante de futbolistas”.
Otro que hizo picantes declaraciones fue el abogado de la familia de la fallecida, Ignacio Trimarco, que aseguró que había cámaras en el interior de la vivienda, ya que al empresario le gustaba grabar las orgías en las que participaba con estas chicas “pagas”.
Las cámaras demostrarían que además de Emilly (la fallecida), Juliana (la madama) habría una tercera mujer, identificada cono Dafne.
Esta mujer, según afirmó el letrado, “conocía al empresario y se habría retirado antes del hecho”.
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