La carne argentina volvió a ocupar el centro de la escena internacional al brillar en el primer Campeonato Mundial de Carnes (CMDC), un evento de alto nivel que se llevó adelante en Buenos Aires. El país obtuvo la medalla de oro gracias a la excelencia de los cortes presentados, reafirmando la calidad y el prestigio de la carne nacional.
El máximo galardón fue otorgado al bife ancho a grano presentado por La Negra Agropecuaria, productora de la marca Urien Loza. Este corte fue elegido el mejor del mundo y, además, recibió una mención especial a la excelencia en sabor.
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Argentina demostró su fortaleza en distintos esquemas de producción, destacándose también en la categoría de animales alimentados a pasto. En la categoría bife ancho alimentado a pasto, la medalla dorada fue para Quickfood S.A., reconocida por la muestra proveniente del establecimiento de Ricardo y Omar Bailo. Estos logros consolidan a la carne argentina como una de las más prestigiosas del planeta.
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El certamen reunió a productores de ocho países, incluyendo a Irlanda, Reino Unido, España, Perú, Brasil, Paraguay y Argentina. Los jurados tuvieron como objetivo identificar las carnes bovinas más tiernas, jugosas y sabrosas del planeta. El campeonato incluyó dos categorías principales: bife ancho y bife angosto, evaluadas tanto en versiones alimentadas a grano como a pasto.
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El jurado internacional estuvo integrado por chefs, sommeliers especializados en carne y consumidores entrenados. Evaluaron exhaustivamente atributos cruciales como la terneza, la jugosidad y el sabor. Los criterios de evaluación fueron amplios, incluyendo textura, aroma, color, marmoleado y la experiencia sensorial en boca. Además, participaron en la evaluación autoridades y profesionales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), quienes aportaron su conocimiento técnico y su vasta experiencia en la determinación de la calidad cárnica.
Este reconocimiento es interpretado como una señal del potencial del país en el mercado internacional. Factores como la calidad de las pasturas naturales, el clima favorable y la trayectoria de los criadores, combinados con programas sanitarios y genéticos de alto nivel, permiten alcanzar estándares reconocidos por los consumidores más exigentes.
El triunfo refuerza el prestigio global de la ganadería nacional y la reputación de sus productores, reafirmando el liderazgo argentino, sustentado en su historia, su gente y una identidad que trasciende fronteras.