Murió aplastado por una barra mientras hacía press de banca en un gimnasio de Brasil
Ronald Montenegro, figura clave en la preservación de los famosos muñecos gigantes del Carnaval de Olinda, falleció luego de que una barra de pesas cayera sobre su pecho durante un entrenamiento. La Policía investiga el hecho como una muerte accidental.
La ciudad de Olinda, en Brasil, atraviesa horas de profunda tristeza tras la muerte de Ronald José Salvador Montenegro, un emblemático impulsor de la cultura local y presidente del Centro Cultural Palácio dos Bonecos Gigantes. El hombre, de 55 años, sufrió un accidente mientras entrenaba en la RW Academia, ubicada en Jardim Atlântico, y no logró sobrevivir pese a recibir atención médica inmediata.
Según reconstruyeron medios brasileños, Montenegro realizaba una rutina habitual de press de banca cuando perdió el control de la barra, que terminó golpeándolo en el pecho. Las cámaras internas del gimnasio muestran que, tras el impacto, alcanzó a incorporarse y caminar hacia la recepción, donde finalmente se desplomó. Personal del lugar lo asistió de inmediato y un equipo médico lo trasladó a la Unidad de Pronto Atención de Olinda; sin embargo, llegó en paro cardiorrespiratorio y los intentos por reanimarlo no tuvieron éxito. En total, levantaba alrededor de 75 kilos al momento del incidente.
El gimnasio difundió un comunicado lamentando lo ocurrido y asegurando que su personal actuó con rapidez. También destacó que Montenegro era un socio muy querido y manifestó su disposición para acompañar a la familia. Allegados contaron que el hombre tenía más de tres décadas de experiencia en musculación y nunca había protagonizado un episodio similar. Incluso estaba acompañado por un entrenador personal durante la sesión.
Especialistas consultados por G1 Pernambuco explicaron que existía la posibilidad de que la manera en que sujetaba la barra –una técnica conocida como false grip– facilitara que se deslizara, aunque subrayaron que no puede atribuirse la causa del accidente únicamente a ese factor sin un informe pericial concluyente.
La noticia sacudió especialmente al ambiente cultural. Desde el Palácio dos Bonecos Gigantes, institución que Montenegro dirigía desde su creación y que resguarda más de 300 figuras emblemáticas del carnaval, anunciaron la suspensión de actividades hasta el 5 de diciembre. Lo recordaron como un “creador incansable y guardián de la tradición”, responsable de expandir el acervo y formar nuevas generaciones de artesanos. Su aporte resultó clave para consolidar a Olinda como epicentro nacional de esta manifestación, declarada patrimonio inmaterial de Brasil en 2005.
Montenegro, además, trabajaba en el sector de logística y era padre de dos jóvenes, Milena y Ronald Junior. Sus familiares y amigos lo definieron como un apasionado del carnaval y de las expresiones populares. Colectivos culturales como Homem da Meia-Noite también expresaron su pesar por la pérdida.
Mientras tanto, la Policía Civil de Pernambuco clasificó el hecho como una muerte accidental y continúa reuniendo información para cerrar el informe oficial. Desde la academia aseguraron que su equipo está entrenado en primeros auxilios y que la rutina de Montenegro estaba debidamente supervisada.
El caso reavivó el debate sobre la seguridad en prácticas de musculación y la importancia de una correcta técnica de agarre en ejercicios de fuerza. La familia del deportista pidió que el accidente sirva para reforzar protocolos y evitar nuevas tragedias en los gimnasios.