Editorial

Los entretelones de la única candidatura en San Juan que fue una sorpresa

Todo indicaba que sería Nancy Avelín la candidata de Ischigualasto, terminó siendo Arancibia. La causa de un cambio a último momento, con señales potentes.
sábado, 7 de agosto de 2021 · 10:34

En 2019 y a caballo de la candidatura presidencial de Roberto Lavagna, Nancy Avelín obtuvo en San Juan el 7% de los votos. Lejos del triunfo, nada despreciable la cifra. Lo que ubicaba a la ex senadora como principal carta para maximizar esta vez las chances del grupo opositor Ischigualasto. No fue así, la reemplazó a último momento Marcelo Arancibia. ¿Qué pasó?

Operaron factores de antecedentes, viejos resabios de rencillas no cicatrizadas, estrategias en mesas de arena que terminaron ubicando al frente de la lista a un candidato que no es necesariamente lo más competitivo que hay en el equipo. Dato ineludible e incuestionable: Son elecciones y puede ocurrir cualquier cosa, pero Arancibia arranca la carrera un par de casilleros más atrás de lo que lo hubiera hecho Nancy.

Y en el campamento dinosaurio –como cariñosamente pasó a denominarse al grupo de Consenso Ischigualasto, potenciado por ellos mismos con la colocación de un antiguo animalito de plástico en el escritorio de lanzamiento-, era Nancy hasta último momento. Todos la tenían midiendo aceptablemente, los propios y los ajenos, hasta que operó el repentino cambio en la formación.

Los estrategas del equipo estaban muy pendientes del juego ajeno para hacer la apuesta propia. La carta fuerte de Avelín estaba destinada a compensar a una carta fuerte en los opositores de enfrente, Juntos por el Cambio, hacia quienes venían sintiendo el desprecio por el rechazo a juntarse.

Cuentan ahora que si el orreguismo salía a jugar con lo mejor que tenía, que a todas luces era el intendente rivadaviense Fabián Martín, pues entonces le opondrían a Nancy Avelín acompañada por Martín Turcumán, o a la inversa entre ellos dos y Marcelo Arancibia en el tercer lugar. Los tres dirigentes más fuertes de los que disponen en el espacio.

Si en lugar de Martín ocupaba ese primer lugar en la boleta la diputada Nancy Picón, la estrategia de Ischigualasto podía mantenerse apenas diversificada por la aparición de una interna entre Nancy a Arancibia. Pero como finalmente la inscripción al tope de la propuesta orreguista quedó en manos de Susana Laciar, la cosa tuvo un impacto abrupto.

En Consenso Ischigualasto no le tienen nada de cariño a Laciar, ni como recuerdo de alguna convivencia previa ni a nivel político. Lo resume una frase que se escuchó en los pasillos estos días: “¿Quién va a querer perder con Laciar?”. Le cuestionan que, según sus ex compañeros de escudería, no dispone de laureles suficientes para llegar a los lugares a los que llegó. Salió a jugarle en consecuencia el único dirigente que no compartió esquema con Laciar, Marcelo Arancibia.

Quedó claro en el armado que la mira quedó entre los dos espacios opositores provinciales, luego de un tortuoso proceso de acercamiento fallido que tuvo escenas de telenovela. Los ahora recluidos en Ischigualasto intentando permanentemente un acercamiento como amante despechado, encontrando siempre la barrera baja del lado de Orrego y su gente.

Los argumentos de los dinosaurios eran que juntos podían hacerle más fuerza al oficialismo provincial, y hasta podían permitirse en sueño de ganarle. Desde Juntos por el Cambio le respondían que había un obstáculo insalvable que era el presunto alineamiento de varios de ellos fuera de eje programático (como la minería, en el caso del propio Arancibia) o fuera de espacio (como la pertenencia del armador José Peluc como funcionario nacional del Enacom).

Y sin decirlo, calculan que esto será un Boca-River (o viceversa) sin espacio para un tercero, por lo que cualquier espacio con el que debieran pagar la unión sería demasiado caro.

Los capítulos de la miniserie de esta fallida unión opositora en San Juan incluyeron visibles y amplificados pedidos en los medios, que siempre hicieron agua. Hasta la renuncia de Peluc al Enacom, en señal por si ese era el obstáculo. Pero no hubo manera: primero el cierre de alianzas dejó a cada uno de un lado distinto, luego las candidaturas hicieron el resto. Con cicatrices indisimulables.

Si el índice acusador de Juntos por el Cambio era una presunta funcionalidad política de Ischigualasto con el gobierno a partir de supuestos lazos comunes, lo que resultó en los hechos es un esquema abiertamente opuesto. Si en las mediciones previas y en las actuales Arancibia no alcanza el reach que pudo haber alcanzado Nancy Avelín, el beneficiario directo de esa jugada es la candidata de Orrego y no el de Uñac.

Nancy o Arancibia son de claro discurso opositor. Cualquier voto que obtengan, lo harán en disputa con el otro campamento opositor sanjuanino. Vale decir que entre ambos se disputan los mismos votos, sin que sea esta una sentencia terminante pero sí una tendencia evidente. Por lo tanto, que salga a la cancha el que a priori dispone de menos alcance electoral puede facilitar que le saque menos votos a Laciar, y ésta alcance un mayor porcentaje.

En el fondo, nada satisfaría más a los dirigentes que se consideran separados de una gran unidad opositora en San Juan sin motivos, que dejar en evidencia que esos argumentos no eran reales. Primero, que el presunto juego en favor del oficialismo mutó por un juego en favor del otro polo opositor. Segundo, que Juntos por el Cambio se haga cargo de un eventual triunfo del oficialismo provincial al haber despreciado un scrum común con chances de triunfo.

Queda al frente de la carabela Marcelo Arancibia, un ex concejal alumbrado desde la UCR pero que saltó a la primera línea de la política provincial de la mano de Elisa Carrió. Cultiva su estilo por esa parábola, por su activismo en denuncias judiciales y posturas políticas en común.

Si existiera un aparato para medir niveles de oficialismo en sangre, el test de Arancibia indicaría el más bajo disponible. Llevará a la campaña un contenido opositor seguramente más tajante e incondicional que el de Susana Laciar, que desde el basualdismo ensaya tonalidades de oposición menos frontales.

Arancibia supo tener algún lazo con la gestión provincial desde algún enemigo en común. Rápidamente evaporados por ese carácter indómito de Arancibia y su percusión sobre temas incómodos.

Además de un activismo político en espacios de poder que los encontró de frente: el más reconocido es el Foro de Abogados, donde Arancibia fue presidente y batalló con una lista opositora para vice derrotando al peronismo y ahora amenaza para volver a hacerlo. Hay quienes le señalan también alguna simpatía con los sectores que consiguieron desestabilizar el delicado equilibrio político en la UNSJ acudiendo a la justicia de Mendoza.

A ese carácter apelará Arancibia con toda certeza para mostrar que todos borradores que lo señalan como el de menores chances son dibujos a los que se lleva el viento.

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