Otra vez María Eugenia Vidal le ofreció a la administración
de Mauricio Macri una novedad para estimular el entusiasmo oficial, tras la
tensión de las últimas semanas. Luego de un largo mes de discusiones, la
gobernadora de Buenos Aires acordó ayer con la representación sindical
mayoritaria de los estatales provinciales un aumento salarial de 18% para 2017,
distribuido en cuatro tramos trimestrales y con la garantía de un ajuste
automático en base a la evolución del índice de precios al consumidor (IPC) que
releva el Indec. Con ese entendimiento, Vidal comenzó a sentar las bases del
principal desafío que se trazó el Ejecutivo nacional con vistas a la próxima
ronda de paritarias, pretensión que supone que los futuros incrementos
salariales se definan en base a la inflación futura, y no la pasada, como
ocurrió durante los últimos años.
Apenas trascendió el acuerdo, adelantado por El Cronista la
semana pasada, desde la conducción de la CGT se ocuparon especialmente de
relativizar su posible efecto sobre las negociaciones del próximo año en el
sector privado y, pese al fervor oficial por el convenio, advirtieron que
"nadie va a firmar por eso" si antes no se compensa el deterioro
salarial acumulado este año.
"Histórico". Así definió la propia Vidal el
entendimiento sellado por sus ministros de Economía, Hernán Lacunza, y de
Trabajo, Marcelo Villegas, con los gremios de UPCN, los municipales del Soeme,
Fegeppba, los controladores de Apoc y los empleados de Salud Pública, que
representan al 70% de los agentes públicos bonaerenses. ATE y Ciccop, los otros
sindicatos de la actividad, se levantaron de las negociaciones y denunciaron
que el acuerdo "condena a los estatales a salarios miserables durante todo
el año".
Al oficializar el pacto, la gobernadora saludó que se trata
de "la primera paritaria que se cierra para todo el 2017" y destacó
especialmente que "si la inflación fuera mayor (al aumento de 18%)
garantizamos que ningún trabajador va a perder su poder adquisitivo". Y
enfatizó: "Tenemos un diciembre distinto, con un Indec cuyo índice de
inflación podemos creer y con un gobierno nacional que puso en marcha un plan
que hace que la inflación vaya en descenso".
El entendimiento contempla una mejora salarial del 18% para
2017 (apenas un punto por encima de la inflación de 17% proyectada por el
Ejecutivo nacional para el próximo año) que se aplicará en cuatro tramos
iguales de 4,5% (en enero, abril, julio y octubre), una parámetro que será
ajustable por el IPC del Indec de manera de fijar una pauta consistente con la
inflación esperada y con un reaseguro" para los trabajadores en caso de un
incremento mayor en el nivel de precios, según explicitaron en la
administración bonaerense. El aumento se aplicará sobre los montos salariales
al 31 de diciembre, es decir después de considerar el incremento adicional de
3,6% sobre los básicos de convenio acordado para el último trimestre de este
año. Con esa mejora, la recomposición de 2016 alcanzará el 34,6%, en línea con
el incremento obtenido por los maestros, y el salario de bolsillo para la
categoría más baja de la actividad (auxiliar no docente) alcanzará los $ 9948,
según indicó a este diario el ministro Villegas.
El funcionario señaló que el convenio también incorporó una
serie de bonificaciones específicas en determinadas áreas, que en algunos casos
significaron mejoras del 10%, y estimó que entre el personal encuadrado en la
ley 10.430 y los trabajadores de otros sectores del Estado provincial, el
aumento beneficiará a alrededor de 200.000 estatales. "Este acuerdo da
previsibilidad y garantiza a los trabajadores un piso o un techo (de aumento)
dependiendo de cómo se comporte la inflación", destacó.
Villegas, además, se mostró expectante por el impacto del
entendimiento en las futuras paritarias en el sector privado. "Es una
buena base, necesaria para dar previsibilidad. Si este entendimiento
trascendiese al sector privado nos pondría a todos en un plano de igualdad para
cuidar la inflación", apuntó el ministro de Vidal al abonar las
pretensiones de la Casa Rosada.
No obstante, el dirigente Juan Carlos Schmid, uno de los
miembros del triunvirato de conducción de la CGT, le marcó límites a la
estrategia oficial. "Acá no hay nadie que vaya a firmar por eso. Porque
todos se van a sentar a discutir con la lógica de recuperar lo que se perdió
este año", indicó el gremialista al destacar sus diferencias con la
posición defendida por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien consideró
que con el bono de fin de año quedará saldada la discusión salarial de 2016.
Incluso, Schmid puso de ejemplo la negociación sellada por el gremio bancario
con las cámaras que agrupan a las entidades públicas y privadas de capital
nacional que, según destacó, ya estableció un piso de 20% para iniciar la
discusión por la recomposición salarial del próximo año.
También el propio titular nacional de UPCN y secretario
adjunto de la central obrera, Andrés Rodríguez, tomó distancia de la
posibilidad de que el acuerdo bonaerense pueda replicarse en el resto de las
provincias y en la administración nacional. "Es muy prematuro pensar en
cualquier intento de generalizarlo en el sector público. Casi imposible, por la
heterogeneidad de las diferentes negociaciones", remarcó el dirigente.