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En los últimos 5 años y de forma paulatina, San Juan fue perdiendo hectáreas sembradas con ajo y de las 3.000 que había en el 2008, actualmente apenas alcanzan las 700 hectáreas distribuidas en los departamentos, esto es un 328 % menos, según cifras que manejan los productores. Estos aseguraron que esto obedece a la “nula” rentabilidad del producto.
Bruno Perín, quien fue muchos años presidente de la Cámara de Ajeros, dijo que si bien este año no se hizo relevamiento agrícola, los productores estiman que hay unas 700 hectáreas sembradas en toda la provincia. “Clientes seguimos teniendo, pero falta rentabilidad, no podemos sembrar y perdemos cupos internacionales que costó mucho conseguir. El año pasado se perdieron 14 millones de dólares por no tener ajo para vender. La gente cree que la crisis mundial nos afectó, pero no es así, hoy el ajo vale más que antes pero los productores no siembran porque no es rentable”, explicó Perín.
La merma en la producción hizo que no se pueda cumplir con la demanda. “No podemos cumplir porque no hay ajo, pero también hay menos galpones de empaque: en los ‘90 teníamos dos galpones, en los mejores años llegamos a tener 15 y hoy habrá 7 u 8 en funcionamiento”, contó.
Los productores son quienes deciden dejar de sembrar o hacer menos hectáreas, todos con los mismos argumentos: la inflación de los costos internos, la situación del dólar y su diferencia entre la paridad oficial y el paralelo, figuran entres los principales. “Hemos crecido en costos pero no en rentabilidad, hoy los que producen lo hacen a costa de perder capital y eso es propio del espíritu del productor que siempre tiene la esperanza de que el año próximo será mejor”, señaló el productor.
En Calingasta
En Calingasta, que se había convertido en la meca del ajo blanco para exportación, la merma también fue importante. Pablo Vitale, ingeniero del INTA, dijo que desde que el Instituto puso una agencia de extensión en el departamento, hace 4 años, se viene registrando una disminución de la cantidad de hectáreas con ajo. “Hoy está a nivel más bajo desde que estamos presentes, tenemos unas 250 -300 hectáreas como mucho”, aseguró.
Un caso emblemático es el de Héctor Yanzón, quien este año decidió no sembrar ajo en Calingasta. En el 2012 plantó 4 hectáreas y no volvió a sembrar “porque no es rentable, pero no es sólo el ajo, pasa con la mayoría de los productos del campo”, aseguró. Tan es así, que en sus tierras calingastinas Yanzón está erradicando 15 hectáreas de manzanares, plantas nuevas, para implantar vides de Malbec y Cabernet, dada las buenas perspectivas de las uvas en esta zona de altura.
“La manzana la estoy sacando porque no es rentable, igual que el ajo, en Calingasta se plantó menos de 300 hectáreas cuando había más de 800. El problema es la pérdida total de competitividad, la diferencia de cotización del dólar (oficial y blue) y la inflación”, dijo. El productor señaló que “nadie puede invertir para vender un producto en 10 y cuando entran las divisas te quitan 5”.
El ingeniero del INTA repitió los argumentos de los productores y aseguró que esta merma histórica se debe a la falta de rentabilidad del ajo, el precio internacional se mantuvo pero el valor del dólar no les permite ser competitivos, a lo que se suma los costos en suba por la inflación. “Cuando exportan les pagan en dólares y les liquidan al valor oficial, eso no les deja margen de rentabilidad”, señaló Vitale.
El ajo que se produce en Calingasta es todo para exportación, es tipo blanco y algo de castaño todo va al mercado externo. Pero esto no quiere decir que salga desde Calingasta, sino que se exporta desde Mendoza, ellos compran a productores del departamento y generalmente sale desde la provincia vecina.
Calingasta tiene un galpón de empaque y cámara frigorífica que construyó el Gobierno de la Provincia, pero señalaron que hoy es usado sólo por un productor mientras que el resto no exporta porque no tienen los fondos suficientes para hacerlo. “Tenés que tener la misma plata para exportar que para plantar, es muy cara toda la cadena y gran parte de los productores de ajo son pequeños agricultores que siembran 2, 3, o 5 hectáreas, no tienen esa posibilidad”, dijo el Ingeniero.
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Toneladas de ajo se cosechan de una hectárea en Calingasta, aunque la cifra varía según el tratamiento que haga productor.
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