Historia

En el nombre del padre

Exequiel integra una de las familias más populares del boxeo sanjuanino: los Fernández. Hoy en España, con la chance de mostrarse al mundo, habla de su presente y de lo que significó su papá en esta nueva experiencia.
lunes, 15 de abril de 2019 · 19:46

A 43 kilómetros de Madrid, en las faldas de la Sierra Norte de España, lejos de sus afectos y de las cuerdas del ring del Julio Mocoroa, Exequiel Fernández sueña con triunfar de la mano de una pasión que heredó su papá Eduardo: el boxeo. Aquel chico que con apenas 13 años se puso los guantes y empezó a dar sus primeros golpes bajo los ojos de su familia, hoy entrena en una prestigiosa escuela de box (Colonia Boxing Club) y bajo las órdenes de Marcos Ruíz y Luciano Cuello, este último alguna vez rival de Canelo Álvarez y Julio César Chávez Junior. 

"Vine para crecer y ganar", dice el joven de 28 años, ex campeón argentino superpluma y mundial juvenil liviano. Exequiel está radicado temporalmente en El Vellón, un pequeño pueblo de no más de 2 mil habitantes, junto a otro argentino, Mateo Damián Verón. Contó que su rutina comienza a las seis de la mañana con la preparación física y termina en horario de la tarde, cuando el entrenamiento apunta a la parte técnica. 

"Estoy poniéndome a punto para poder cumplir mi sueño en Europa. Ahora tengo cuatro semanas de adaptación para ponerme bien y de ahí me van a dar fecha para mi debut aquí en España. Salgo re cansado de entrenar pero me gusta, eso significa que estoy haciendo las cosas bien. Acá le apuntan más al nivel físico ", cuenta a la distancia.

Exequiel cruzó el charco gracias a la ayuda recibida por la secretaría de Deportes, pero el respaldo que recibió de su familia fue fundamental para dar el gran salto. No es fácil estar lejos de los seres queridos, de su club, de sus compañeros, pero sabe que para triunfar hay que arriesgarse y eso es lo que dice estar haciendo. "Gracias a ellos puedo estar acá y puedo cumplir mis objetivos en esta ciudad tan linda. La verdad es que nunca me imaginé llegar a España, le estoy poniendo ganas y fuerza para ser campeón. Pelear afuera no es fácil, por eso quiero ganar y brillar. Quiero aprovechar al máximo esta oportunidad", confiesa. 

Junto a su papá Eduardo, fallecido en septiembre de 2017, y su hermano Fito.

En el medio de su aventura en el Viejo Continente aparece el recuerdo de su padre: "Sigo el legado que dejó mi padre, el boxeo es algo que se lleva en la sangre. Empecé a los 14 y no paré más. Gracias a él estoy acá. Se extraña mucho, todos los días, cuando entreno, lo tengo en mis pensamientos y recuerdo las cosas que él me decía". 

Foto: Ricardo Bragañolo

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