Los Grobocopatel se dividieron en dos partes hace tres
décadas, y a ambos les fue de manera inmejorable. Los más mediáticos fueron los
comandados por Gustavo, dueño del gigante Los Grobo, hoy conocido como el rey
de la soja y con apariciones mediáticas como su recientemente fallido
matrimonio con la presentadora de noticias de Telefé Perez. Por el otro lado,
la los descendientes de Jorge tampoco les fue mal: crearon la mayor planta de
silos de América latina.
De ésta última rama se desprende Bernardo, el creador del
Agropecuario de Carlos Casares que desde este domingo define contra Sportivo Desamparados el ascenso al Federal A, tercera
categoría del fútbol nacional para el interior. El club es un reflejo de la
familia: prácticamente no tiene socios pero posee cancha propia, un plantel
rico para la división en la que participa, un completo plantel de Divisiones
Inferiores, riego artificial computarizado, un complejo con siete canchas
auxiliares y un hotel en construcción.
La familia Grobocopatel se radicó en la Argentina en 1912,
cuando Abraham y su hijo Bernardo llegaron de Rusia. Bernardo fue contratista
agropecuario y luego sus hijos Adolfo y Jorge se ampliaron en el negocio de los
granos. En 1983, Gustavo Grobocopatel, hijo de Adolfo y hoy conocido como el
"Rey de la Soja", se recibió de ingeniero agrónomo y les propuso a su
padre y tío modernizar la empresa. Jorge no estuvo de acuerdo y se separaron.
Adolfo con su hijo fundaron "Los Grobo Agropecuaria S.A.". Los Grobo
tiene sede en Carlos Casares y es la primera empresa productora de trigo y soja
del país. También la que más exporta y la que mayores extensiones propias
dispone en toda la Pampa Húmeda.
Jorge, el otro brazo de la familia, creó Grobocopatel
Hermanos, que llegó a tener la mayor planta de silos de América Latina y hoy es
manejada por Bernardo, el titular del club Agropecuario junto a su hermano.
Bernardo dio una entrevista al diario digital La Política On
line para contar el fenómeno del club que fundó. "Fue hace cuatro años, ya
llevamos 200 partidos a nivel nacional y ganamos tres ligas locales de las
últimas cuatro. Hay 300 chicos en las Inferiores, tenemos todas las categorías
y también contamos con fútbol femenino".
Grobocopatel no anduvo con chiquitas para su proyecto.
"Junté 17 hectáreas que fui comprando y ahí hicimos el estadio. Es de
Primera, entran unas 8.000 personas, tenemos palcos de dos pisos y ahora estoy
construyendo un hotel. Además como acá hay problemas porque el agua tiene mucho
salitre, al lado del hotel voy a hacer un lago artificial para que junte toda
el agua de lluvia posible y usarla para el riego".
Entre sueldo y premios, algunos jugadores del equipo pueden
llegar a juntar unos 25.000 pesos mensuales, cuando un salario promedio en esta
categoría ronda los 5.000. Los hinchas también tienen ventajas: una familia de
cuatro integrantes paga sólo 100 pesos para ver un partido, cuando
habitualmente se cobra eso por persona.
"Puse ese precio porque necesito 30.000 pesos sólo para
abrir la cancha, por todos los gastos que eso conlleva", aporta Bernardo.
Como el buen empresario que es, Grobocopatel no da puntada sin hilo. Tiene
pensado un sistema financiero con sus empresas para que éstas le rindan frutos
al club. "En realidad no necesito sponsors, sino hacer convenios con otras
firmas para tener algunas prioridades que me permitan generar un dinero extra
que beneficie al club. Es decir les saco un plus a mis empresas y ese dinero va
al fútbol. De hecho estoy perfeccionando ese mecanismo para que Agropecuario
dentro de poco se termine de financiar solo, ya que hoy debo reconocer que
tengo que poner plata yo".
Bernando destina, de mínima, unos 300.000 pesos por mes para
el presupuesto de su club. Tres jugadores que no son de Carlos Casares viven en
casas de su propiedad y a otro tanto les alquila la vivienda. Paga
puntillosamente los premios y el plantel ya cobró los sueldos de mayo. Y
encontró el método para que las Inferiores se autofinancien: "Ya
prácticamente pueden funcionar solas. Con lo que recaudan las escuelitas de
fútbol, estamos ahí de cubrir el presupuesto. Capaz pongo 20.000 pesos por mes
nada más para tapar algún hueco. Pero el mes pasado les sobró plata y compraron
un cuatriciclo".
Los Grobo en la política. La familia también tiene lazos
políticos. Rosendo, hijo de Gustavo, es militante del PRO y fue puesto cerca de
la Jefatura de Gabinete para asesorar a Marcos Peña, la mano derecha del
presidente Mauricio Macri. Además, el esposo de Andrea Grobocopatel, la hermana
del "Rey de la Soja", es el intendente de Carlos Casares, Walter
Torchio, curiosamente del FpV y que en octubre le ganó la elección a Luis
Seraci, de Cambiemos.
Mientras negocia con el plantel un jugoso premio de 300.000
pesos a repartir en caso de lograr el ascenso, piensa de nuevo como empresario.
"Los muchachos quieren más plata, pero ya les dije que si subimos vamos a
armar una gran fiesta para festejar. Y ellos se van a quedar con lo recaudado
por entradas y la cantina: calculo unos 150.000 más". Y tiene en mente
lanzar una campaña de socios y entregarles a cada uno una tarjeta para obtener
beneficios económicos en los distintos negocios del pueblo.
La idea de Grobocopatel de hacer su propio club no les cayó
muy bien a las otras instituciones que ya existían: Atlético, Boca, Argentina
78 y Defensores, entre otras. Claro, quedaron relegados a nivel económico
cuando a lo mejor soñaban con alguna ayuda del empresario. "Intenté hacer
algo con un club que ya existía pero no llegamos a un acuerdo. Por eso cuando
voy a algunas canchas me putean en varios colores. En la Argentina muchos usan
al fútbol como un trampolín político, yo tengo otra visión. Hago lo que me
gusta, ojalá logre que Argentino camine solo y algún día llegue a Primera
División".
Fanático de Racing, Bernardo ya casi no grita por los
colores azul y blanco. Ahora su corazón se pintó de verde y rojo.