Angel
Di María desborda, tira el centro y Gonzalo Higuaín define. El ejercicio en el
entrenamiento de la selección en el Spartans Camps, el campus de la Universidad
de San José, se repite varias veces y los futbolistas van rotando. Hace un mes,
quien pisaba el mismo césped y definía en el arco que tiene detrás los palos de
fútbol americano era Camila Villarino, la única estudiante de biología
argentina que integra la selección femenina de la Universidad.
En diálogo con LA NACION, la joven de 21 años que formó
parte del seleccionado Sub 20 argentino describió el lugar de entrenamiento:
"Las canchas están muy bien cuidadas, tenemos gente que corta el pasto
todos los días, hay personas especificas que se dedican a eso. Nosotras cuando
nos entrenamos compartimos el mismo lugar con el equipo masculino. Ahora
estamos de vacaciones, pero es increíble saber que están ahí las estrellas de
la selección, y que esté por llegar Messi".
La historia de Camila con el fútbol comenzó hace muchos
años, cuando tenía seis meses. Según le contaron su mamá Gabriela y la abuela
Gloria, cuando ella era bebé no miraba dibujitos, sólo se quedaba viendo la
tele si había partidos de fútbol. Esa pasión que nació de chica la llevó a ser
la única jugadora del club Unión de Munro cuando vivía en Villa Adelina.
"Jugaba con todos chicos. Me acuerdo que me levantaba temprano y pateaba
la pelota contra los portones, hacía un ruido terrible y los vecinos se
levantaban".
Pero la infancia de Camila cambió cuando su mamá y el marido
decidieron mudarse a Estados Unidos, en 2003. Lo que no cambió para ella fue el
vicio por el fútbol, que siguió practicando en California. Una vez terminado el
colegio, y luego de probar casi todas las posiciones en la cancha (fue
defensora, volante y terminó siendo delantera), mandó un video de sus
movimientos a la Universidad de San José y la reclutaron para el equipo de
fútbol. Acá llegó hace tres años, donde se luce en la carrera de biología y en
el campo de juego, ya que su equipo se consagró campeón del torneo de Mountain
West.
La experiencia en el seleccionado Sub 20 también la marcó.
Todo comenzó cuando decidió mandarle al entrenador el mismo video con el que
había ingresado a la universidad. Una vez que lo vieron, la citaron para una
prueba y quedó en el equipo. "Fue una experiencia increíble. Las jugadoras
argentinas somos distintas a las de acá. En Estados Unidos los movimientos son
más automatizados, cada jugadora cumple una función, pero las futbolistas de
Argentina le ponemos más pasión, somos más espontáneas en el juego, se nota que
nos sale de adentro", describe.
La joven, que entre gol y gol sueña con recibirse para
trabajar dentro de la medicina, primero como paramédica y después como
asistente médica, es protagonista de una de las tantas historias que rodean el
andar de la selección por el Sillicon Valley. La tierra de la tecnología y las
universidades también tiene lugar para la pelota.