“No creo que se cierre el hotel vamos siempre a mediar para que no suceda”, aseguró el intendente Miguel Vega sobre el conflicto entre privados en Jáchal. Días atrás se conoció que el propietario del emblemático hotel San Martín, Manolo Castro, quiere cerrar sus puertas, tras una puja que lleva más de una década con su vecino José Alvarez, dueño del boliche Halloway.
El local bailable lleva alrededor de 30 años funcionando, mientras que el sitio de alojamiento cuenta más de 70. Castro se queja de que el boliche genera ruidos molestos y disturbios y que eso le provoca un perjuicio económico, mientras que el boliche viene funcionando hace años porque apeló en la Justicia los efectos de una ordenanza municipal que le prohíbe funcionar en el microcentro jachallero a ese tipo de locales.
“Tenemos una orden judicial dada por el juez de Paz de Iglesia que nos ordena habilitar el boliche y deja sin efecto de aplicación las ordenanzas municipales del boliche que prohíbe su ubicación, por eso hemos hecho una recusación del juez, todavía no tiene nuevo juez la causa”, señaló Vega.